"El Arte Eucarístico: ¿un controvertido tema en el Jaén ilustrado?"
Rosario Anguita Herrador
Con el trabajo "El Arte Eucarístico: ¿un controvertido tema en el Jaén ilustrado?" únicamente se pretende aportar algunos datos sobre la situación de dicho tema sacramental y sus connotaciones artísticas en el Jaén de los últimos años del siglo XVIII; una situación que permaneció en cierto modo inalterada con respecto a la época anterior, identificada plenamente con el arte contrarreformista y en consecuencia también con el tema de la Eucaristía. En definitiva se intenta aclarar si el arte eucarístico fue dejado de lado o continuó en vigor durante la etapa ilustrada, etapa que se relacionará a menudo con posturas anticlericales.
El siglo XVIII es época de grandes reformas por parte de los gobernantes de los diferentes países europeos, reformas a las que España no fue ajena. Si en un principio los deseos de cambio no llegaron a cuajar decididamente, también es verdad que a mediados de siglo las protestas contra la "decadencia" barroca encontraron eco entre administradores e ideólogos, surgiendo así el movimiento ilustrado, pudiéndose afirmar que esta situación se acentuará aún más durante los últimos años de la centuria. Aunque también es verdad que a fines de siglo hubo un cierto desencanto y freno a las nuevas ideas por causas como la desaprobación de ciertos sectores privilegiados o la poca información del pueblo en general. Sin embargo, no fueron pocas las reformas emprendidas en los distintos campos: temas tales como la sociedad, economía, política o cultura, fueron objetivos primordiales de los gobiernos ilustrados que se apoyaron en instituciones creadas por ellos mismos para llevar a cabo su misión en los diferentes temas. Entre ellas se podría citar la creación en 1752 de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, con el objeto de reestructurar los cánones artísticos sobre todo, así como las distintas Sociedades de Amigos del País, que fueron inmejorables instrumentos para conseguir tan ansiado cambio general. Concretamente la Sociedad Económica de Amigos del País creada en Jaén en 1786 y vigente hasta hoy día, animó a sus socios a conocer el pasado de su región, a partir de lo que, en 1794, se publicaba el "Retrato al natural..." de Martínez de Mazas, "la figura principal de la élite reformista jiennense y una de las más notables de la Ilustración andaluza" (SZMOLKA CLARÉS, 1982, 358)). Tanto el "Retrato..." como su autor, marcaron un hito en la vida y cultura jiennenses ante el estado de anquilosamiento y poco desarrollo en que se encontraba la provincia.
En otro orden de cosas, hemos de apuntar que también la religión hubo de someterse a dichos cambios, aunque quizá el principal interés de dicho reformismo con respecto al mundo eclesiástico fue el intento de rebajar el poder económico de la Iglesia tan criticado por los grupos ilustrados, todo ello aún a pesar de que la fe del pueblo permaneciese inalterable, lo que fue un decisivo apoyo a todo lo relacionado con el mundo de la religión, el arte sacro incluído.
En ese sentido recordaremos cómo la monarquía española pretendió un dominio absoluto, debiendo dominar por tanto el ámbito eclesiástico; sin embargo, las tensas relaciones entre Iglesia y estado durante toda la centuria, llevarán a una serie de negociaciones, acuerdos y concordatos que tuvieron, por cierto, una escasa vigencia.
Algunas de las medidas de la Administración consistieron en la limitación del derecho de asilo, prohibición de pedir limosna para redimir cautivos (CORTÉS, 1981, 67), o la prohibición de algunas tradiciones que desde tiempos antiguos se venían celebrando y consideradas ahora como supersticiones, como las danzas del Corpus Christi, actos folclóricos de la citada procesión, etc.
Por su parte, la institución eclesiástica se mantuvo con un gran poder económico y un gran influjo en los fieles. Así, si bien es verdad que con Carlos III se expulsa a la Compañía de Jesús, también es cierto que la Inquisición mantenía su poder, se acometió la fundación de nuevos conventos, se autorizaron nuevas fiestas religiosas, e incluso hubo presencia de clérigos en el gobierno con el que "numerosos obispos ilustrados colaboraron y estuvieron de acuerdo" (PESET, 1981, 26), llegando a ocupar algunos altos cargos.
Un factor favorable a esta continuidad la constituye por tanto la población seglar, los fieles, que se mantienen amistosos con el poder religioso debido a la gran influencia que los sacerdotes tenían en ellos y a las mismas obras benéficas y limosnas que la Iglesia sostenía. Así, aún a pesar de la crítica ilustrada hacia el poder económico de la Iglesia, la fe del pueblo se mantiene inalterable y es el principal factor en favor de ésta que a su vez, ya hemos visto, mantiene sus fiestas y procesiones, cultos, indulgencias y cofradías entre otras cosas.
Concretamente la Cofradía del Santísimo Sacramento, vinculada especialmente a la Eucaristía, tiene su punto de arranque en el siglo XVI, desarrollándose ampliamente en el XVII con el aumento del número de sus miembros y de su patrimonio, lo que se continuará durante el XVIII.
Así, aún a pesar del ambiente ilustrado tan reacio a estos temas, todavía en esos años no sólo se mantienen dichas instituciones, sino que se crean algunas nuevas como la Cofradía del Santísimo Sacramento de Huesa, con constituciones aprobadas en 1781, y a las que concedió indulgencias el futuro inquisidor general Francisco Antonio Lorenzana en 1787.
Pero no es ésta la única creada durante dicha centuria, de hecho se tienen noticias y se conservan los estatutos de las siguientes:
- Cofradía del Corpus Christi de la Magdalena en Jaén, con estatutos aprobados en 1703.
- Congregación del Santísimo Sacramento sita en la iglesia parroquial de San Pedro de Jaén, con estatutos aprobados en el año 1768.
- Cofradía del Santísimo Sacramento de Frailes, con estatutos aprobados en 1779.
Además de éstas, se conoce la existencia durante estos años de otras parecidas y localizadas en diversos puntos de la provincia.
Respecto a los actos cultuales quizá el más representativo del tema eucarístico sea la celebración de la fiesta y procesión del Corpus Christi. Dicha fiesta en Jaén cuenta con una gran tradición, haciéndose referencia a ella ya en los "Hechos del Condestable..." en 1464, gozando desde entonces de todo el engalanamiento y fastuosidad, y donde participaban gremios, cofradías, cabildo y particulares con danzas, música, autos y demás elementos.
Dichos Autos Sacramentales, nacidos al principio sin vinculaciones eucarísticas, van pasando de ser pequeñas piezas representadas en el contexto de la procesión del Corpus, a obras con una mayor cantidad de personajes, situaciones e importancia, hasta llegar a constituírse en un acto esencial en la fiesta. Sin embargo, será en el siglo XVIII cuando por Real Cédula de 1765 se suprime el ciclo de teatro litúrgico, decayendo así este aspecto de la fiesta.
Pero también en la procesión "hay gigantes, juegos, danzas, música, poesía, la tarasca o las mojigangas... Los gigantes y gigantillos eran figuras grotescas que, también por Real Cédula de 1780, se prohíbe sacar en las procesiones" (ANGUITA HERRADOR, 1990, 154). Asimismo, a mediados de siglo se publicó un documento del Fiscal General del Obispado para abolir las costumbres licenciosas de Úbeda, como la de las "tapadas" o los "diablillos" en la procesión del Corpus.
Martínez de Mazas también se mantuvo en su momento contra todas esas "falsas" devociones, pero durante el siglo XVIII se siguieron celebrando la fiesta y la procesión con todas sus características y fastuosidad, y "gigantes, tarasca y grupos de danzarines siguieron acompañando a la Custodia" (SZMOLKA CLARÉS, 1982, 387).
Refiriéndonos a las Bellas Artes y, después del gran período de hegemonía barroca, la creación de la Real Academia de San Fernando de Madrid a mediados de siglo, supuso el paso de la "caduca" estética anterior al auge del Neoclasicismo, llegado a nuestro país entre otros motivos gracias al interés del nuevo monarca Carlos III por la Antigüedad. Con la presencia de la Academia se "marca en España la reacción oficial del Estado en materia artística contra la "decadencia" simbolizada en el barroco, una desviación del "buen gusto" clásico que había que restaurar. Como quiera que la Iglesia era la principal patrocinadora de arte, el Consejo de Estado, a través de los obispos, procurará implantar la nueva estética" (GALERA ANDREU, 1982, 678).
Así, no solo en arquitectura, también en escultura, pintura o artes decorativas, el cambio fue decisivo, y durante la última parte del siglo el arte de Jaén se renovó a través de una serie de formas que recordarían la antigüedad clásica con obras de estructuras puras, lisas y alejadas de todo elemento ornamental que desviara la atención sobre lo que no fuera propiamente clasicista. Debemos añadir que en el arte de Jaén el tema eucarístico no fue ajeno a esta tendencia del último tercio de la centuria, ligado a los desvelos académicos, donde el número, las proporciones, las formas simples y desonarmentadas, y la línea recta, se usan de forma sistemática.
Todo ello se manifestó en una serie de obras de connotaciones eucarísticas como la del nuevo templo del Sagrario adosado al ángulo Nordeste de la Catedral de Jaén, comenzado en 1764 por el entonces director de la Real Academia el arquitecto Ventura Rodríguez, que también proyectó un tabernáculo para la propia Catedral, obra realizada definitivamente "por lo más selecto en cada especialidad de la Academia de S. Fernando" (GALERA ANDREU, 1982, 683) (Figs. 1 y 2).
En términos parecidos se podría hablar de los sagrarios y manifestadores hechos ahora en mármol, jaspe y bronce, siguiendo las recomendaciones oficiales, o en madera policromada en verde, rojo o blanco, imitando los materiales anteriores. Se pueden citar aquí los manifestadores de mármol y bronce situados en los presbiterios de la parroquia del Sagrario o de la Catedral de Jaén, y sus correspondientes sagrarios (Figs. 3 y 4).
Y así, "si la arquitectura ha sido el vehículo primero de entrada del neoclasicismo en Jaén, la decoración de esos mismos proyectos, sobre todo el Sagrario y la catedral, van a propiciar la llegada de las corrientes y artistas plásticos madrileños de corte académico" (GALERA ANDREU, 1982, 685).
Por ello, también la escultura y la pintura sufren un gran cambio y, si bien la imaginería religiosa perdura en algunos casos, los escultores nuevos, que habían aprendido en Italia a la sombra del mundo clásico, volverán al país aportando características como los trabajos en pequeñas dimensiones, el color blanco, la limpieza de líneas y la belleza clásica, empleando también mármoles y jaspes para realizar sus obras. Buen ejemplo de lo que estamos diciendo son la representación alegórica de la Eucaristía en el retablo de S. Eufrasio de la catedral de Jaén, hecho hacia 1789 en madera simulando mármol claro por Manuel López y Juan de Adán, o los relieves situados sobre las puertas laterales que flanquean el presbiterio de la parroquia del Sagrario, representando, una la Institución de la Eucaristía, y la otra el Buen Pastor, realizadas en estuco por Miguel Verdiguier (Figs. 5 y 6).
También la pintura académica vino a Jaén de la mano de la arquitectura para "abaratar los costosos relieves con que soñaba Ventura Rodríguez para decorar los altares del Sagrario" (GALERA ANDREU, 1982, 687) como pasó con las pinturas de Mariano Salvador Maella o los hermanos Antonio y Zacarías González Velázquez, siendo de este último el Martirio de S. Pedro Pascual situado en dicho templo, pintado hacia 1794.
Estadísticamente hablando se puede afirmar que a lo largo de los diferentes siglos, en Jaén el arte eucarístico cuenta con mayor cantidad de piezas de orfebrería frente al menor número de obras arquitectónicas, escultóricas o pictóricas, y este período de la historia del siglo XVIII no se sale de la regla. Por todo ello y debido a diferentes vicisitudes como guerras, expolios, robos o "modas", en este caso echamos en falta templos o capillas del Santísimo, tan abundantes en otros lugares, así como retablos eucarísticos, frente al tema de las artes suntuarias y en concreto a la orfebrería que sobresale bastante en el grueso del patrimonio por la cantidad de piezas conservadas.
También es verdad que la mayoría de las obras de este tipo son de estilo barroco, momento en que se va a dar un mayor énfasis al culto eucarístico con todas sus connotaciones artísticas.
El Neoclasicismo en orfebrería abarca aproximadamente los últimos 25 años del siglo XVIII y el primer cuarto del XIX. Durante este momento, y lo mismo que ocurre con las obras arquitectónicas, estos objetos de culto se caracterizan por sus estructuras y líneas puras de recuerdos clásicos, estando muy a menudo desornamentados. Cuando la decoración existe, ésta será muy simple, a base de guirnaldas, grecas, rosarios de cuentas y hojas de laurel en sentido radial trabajadas a buril, o medallones sobrepuestos (Fig. 7).
Se trata casi siempre de objetos hechos en plata en su color, de tamaño no muy grande, con basas circulares (o elípticas cuando se trata de custodias), astiles muy estilizados de sección circular o poligonal, rayos rectos en los viriles de los ostensorios, etc. Todas ellas son piezas que se están fabricando ya desde 1772 hasta bien entrado el siglo XIX y que se encuentran diseminadas por todos los templos de la diócesis. Entre todos estos objetos merece especial atención el sagrario que se conserva en la parroquia de Sta. Marta de Martos, hecho en Jaén por Juan Jacinto Moreno y contrastado por Francisco Bartolomé de León en 1773, y que es un buen exponente de los trabajos realizados en los distintos talleres de platería jiennenses, que habían entrado en franca competencia con los famosos cordobeses (Fig. 8).
En consecuencia, se podría terminar recordando que en el ámbito de la religión y del arte sacro, el tema de la Eucaristía, identificado mucho mas con el Barroco, se mantuvo vigente también durante la etapa ilustrada, como así lo demuestran no sólo la creación de nuevas cofradías y la perdurabilidad de las fiestas, sino también con la aparición de nuevas y múltiples obras de arte, con la parroquia del Sagrario de Jaén a la cabeza. De todo ello hubo varios e importantes testigos que dejaron su obra impresa para deleite de lectores y ayuda a investigadores, como el propio José Martínez de Mazas o el viajero Antonio Ponz entre otros.
NOTAS.-
SZMOLKA CLARÉS, J.: "La época del reformismo", en Historia de Jaén. Jaén, 1982.
CORTÉS, A.L.: "Reformas interiores", en El Reformismo Borbónico. La España del siglo XVIII. Historia 16. Extra XX. Diciembre, 1981.
PESET, M.: "Estado borbónico y monarquía absoluta", en El Reformismo Borbónico. La España del siglo XVIII. Historia 16. Extra XX. Diciembre. 1981.
ANGUITA HERRADOR. Mª R.: "La Eucaristía en el arte de Jaén. Hermandades y Fiestas Litúrgicas". Jaén. 1990.
GALERA ANDREU, P.A.: "El Arte de la reforma borbónica", en Historia de Jaén. Jaén, 1982.