JAÉN EN EL CENSO DE 1.787

 

Antonio Carreras Velasco

 

 

            Cumpliéndose en el presente año 1.994 el II Centenario de la publicación de "Retrato al natural de la ciudad y término de Jaén ...", obra capital en la historiografía jiennense, hemos decidido realizar este modesto trabajo en memoria del ilustre Deán Martínez de Mazas, como reconocimiento a su aportación a la historia demográfica de la ciudad de Jaén y de su obispado.

 

 

                                                                 INTRODUCCIÓN

 

            A partir de la conquista, el Alto Guadalquivir atrajo a flujos masivos de población castellano-leonesa, que llegaron a su mayor auge a finales del siglo XV y comienzos del XVI. Al final de este siglo, el territorio de nuestra actual provincia estuvo poblada, según calculan los historiadores, por cerca de un cuarto de millón de habitantes1. Pero las continuas crisis de la centuria siguiente, que se extendieron por toda España2 y aún por Europa, afectaron duramente al antes floreciente Reino de Jaén, que perdió más de un tercio de sus pobladores.

            El siglo XVIII es, en el conjunto español, una etapa de recuperación económica. Desde la quinta década se advierte una mejoría de la situación, cuyo reflejo demográfico es el aumento de la población española de 7'5 millones al comienzo del centenio hasta 10.541.221 en 1.797.

            En las tierras jiennenses, la evolución fue también positiva, si bien tardía y con un balance general algo más débil. Inmaculada Arias de Saavedra3 evalúa el crecimiento demográfico del Reino de Jaen en este siglo en un 45%, sólo 5 puntos inferior al que se obtuvo en la totalidad del país. Los 142.492 habitantes que calcula esta historiadora para 1.712, año en le que se realizó el primer vecindario del siglo en Jaén, se convirtieron en 206.807 en el censo de 1.797. Sin embargo, pese a este buen resultado, no llegó a restablecerse el nivel demográfico que había alcanzado el Alto Guadalquivir a finales del siglo XVI.

            La ciudad de Jaén, que había crecido durante la Baja Edad Media, favorecida por su estratégica situación fronteriza, continuó su expansión después de finalizar la Guerra de Granada, aprovechando la bonanza económica que se creó en el país, época en la que se expansionaron muchas ciudades del interior, al ser centros de industria artesana y de servicios. En el Censo de Castilla de 1.5914, nuestra ciudad figura con 5.595 vecinos5; sólo la superan siete ciudades en los reinos castellanos.

            Pero en el siglo XVII, las abundantes crisis económicas, epidemias, levas de soldados y fiscalidad excesiva, que ocasionan empobrecimiento general y mortalidad extraordinaria, dañan con más fuerza a las ciudades, cuya artesanía y servicios quedan parcialmente arruinados, obligando a la emigración a muchos de sus pobladores. "Según Hamilton -escribe Romero de Solís-, las poblaciones industriales de Castilla perdieron la mitad de sus habitantes"6.

            Un censo de 1.646 hace descender la población local a 3.787 vecinos7, inferior a la realidad, probablemente, por la ocultación lógica en momentos de crisis. Las actas capitulares de este y de años posteriores hablan también de despoblación, hecho que evidencia la evolución de los bautismos, en constante descenso8. Es cierto, como demuestra el profesor Coronas Tejada, que se deshabitaron y derrumbaron muchas casas y se cerraron calles por no vivir nadie en ellas.

            Las principales ciudades jiennenses -Baeza, Ubeda, Andújar- sufrieron parecidas o mayores pérdidas que la capital y, como ella, continuaron en ese estado de postración hasta las décadas finales del siglo XVIII. Ese nuevo aire de relativa prosperidad, que comenzó a notarse en algunas zonas del Alto Guadalquivir en la quinta década, no llegó a advertirse en sus decaídas ciudades hasta las postrimerías de la centuria.

            En el Catastro de Ensenada -1.753-, la ciudad de Jaén figura con 4.660 vecinos, que podrían significar unos 17.000 habitantes9, según la estructura familiar observada en el libro cuyo II Centenario celebramos. Como un censo de estas características se supone algo mermado por la ocultación, la población de la capital a mediados del siglo XVIII debería estar alrededor de 17.500 almas.

 

 

                                                 EL CENSO DE FLORIDABLANCA

 

            El censo efectuado en 1.768, siendo ministro de Carlos III el Conde de Aranda, fue el primero que se realizó con la característica de abandonar la unidad vecino y sustituirlo por la de habitante, proporcionando la población por sexos, edades y estado civil. Tiene el inconveniente de que está realizado según las demarcaciones eclesiásticas, no habiéndose cubierto los territorios bajo señorío de las órdenes militares.

            El censo de 1.787 es el que tiene más prestigio entre los historiado­res10. El 26 de julio de 1.786, el Primer Secretario de Estado y del Rey, Don José Moñino y Redondo, primer Conde de Floridablanca, firmaba la Real Orden disponiendo que "se enumere la población de estos reynos y de sus islas adyacentes". Los datos fueron recogidos en los primeros meses de 1.787. Los Intendentes o Gobernadores de cada una de las provincias enviaron los impresos a las autoridades locales, con la misión de que los agentes censales "visiten todo el pueblo o por parroquias, calle hita" (casa por casa), examinando toda clase de vivienda dentro y fuera del pueblo.

            En el Censo de Floridablanca se consolida en la administración española la costumbre de fijar la atención en el individuo, que se había establecido diecinueve años antes. Se incluye como en el anterior, la clasificación por edades, sexos y estado civil, así como la profesión de los habitantes activos, según un modelo que establece, que resulta hoy algo pintoresco, en el que se especifican cargos de las administraciones civiles y religiosas de la época y se echan de menos muchas profesiones, como, por ejemplo, las relacionadas con la sanidad y la enseñanza. En los resúmenes que se publicaron distinguían la población que reside en viviendas familiares y la que habita en viviendas colectivas, como conventos, hospitales, cárceles, asilos, etc.

            La edición de este censo, que realizó el Instituto Nacional de Estadística en 1.986 y 1.987, con motivo del segundo centenario de su realización, requirió una esmerada elaboración de los técnicos de esta institución con todo el material acumulado en los archivos. Reproduce algunos facsímiles de documentos originales y suministra datos de amplios conjuntos demográficos referidos a las antiguas demarcaciones territoriales, del mismo modo que a las modernas provincias de 1.833 y a las actuales Comunidades Autónomas. Tarea difícil ha sido, a veces, identificar un pequeño lugar geográfico en el censo con respecto a su actual denominación. El equipo dirigido por el Sr. García España, que concluyó sus tareas después de la jubilación de éste, pero con su continuada presencia, ha realizado una labor meritoria, digna de la gratitud de historiado­res y demógrafos.

 

                                   ESPAÑA Y ANDALUCIA EN EL CENSO DE 1.787

 

            El recuento de la población española realizada por este censo da un total de 10.409.879 habitantes, lo que supone un aumento sobre el anterior, el de Aranda, de 1.768, de un 12%, moderado crecimiento en los diecinueve años que median entre ambos. Todavía, la cuantía demográfica que cubre el territorio español es pequeña. La densidad española es de las más bajas de todos los países de Europa. En España, en este siglo, crece la población, pero no existe revolución demográfica, sino sólo una pseudorrevolución, pues ha mejorado la mortalidad epidémica y, sin embargo, no hubo revolución agraria, como en otros países europeos. "Los 15'6 millones de españoles de 1.860 constituyen, en la tesis que trato de defender -afirma Nadal-, un tope cercano al que el país hubiese alcanzado hacia 1.700, de no haber mediado aquella extorsión representa­da por ocho siglos de lucha contra los moros y dos más de contienda por el imperio mundial"11. La evolución demográfica española llevaba, al concluir el XVIII, siglo y medio de retraso.

            Andalucía, según el territorio que actualmente corresponde a nuestra Comunidad Autónoma, había mejorado económicamente, como gran parte de las zonas peninsulares exteriores. La población andaluza había crecido hasta totalizar en este censo 1.849.745 habitantes, con lo que había conseguido superar en un 73% el conjunto de habitantes que poseía el territorio andaluz en el censo de 1.591, según J. Nadal12. La distribución de la masa demográfica andaluza en los espacios correspondientes a las actuales ocho provincias es así:

 

Cuadro N. 1

                                       ANDALUCIA EN 1.787

Provincias

       Población

            Hbs./Km2

 Almería

        159.476

               18'18

 Cádiz

        306.051

               41'44

 Córdoba

        249.120

                18'16 

 Granada

        272.485

                21'74 

 Huelva

        118.450

                11'74

 JAEN

        193.987

               14'37

 Málaga

        246.830

               33'92

 Sevilla

        303.346

               21'67

 Total

       1.849.745

 

               21'20

Fuente: I.N.E.: "Censo de 1.787".

 

            La provincia de Cádiz alcanza la mayor población absoluta y relativa -41,44 hbs./km2- en una época de auge económico, ocasionado por el comercio con América y la construcción naval. La provincia de Sevilla le sigue muy de cerca, pero con una densidad bastante inferior. La mayoría de ellas se han recuperado de las pérdidas del siglo XVII y han sobrepasado los anteriores efectivos. La de Jaén es, acaso, la única que está bastante por debajo del nivel de 1.591.

 

                                LA ACTUAL PROVINCIA DE JAEN EN ESTE CENSO

 

            La intendencia o provincia de Jaén, en la época que estudia­mos, estaba constituida por el territorio de su antiguo reino, del que se había segregado un trozo de Sierra Morena, en las tierras colonizadas, para formar la nueva intendencia llamada Nuevas Poblaciones, cuya capital era La Carolina. Los habitantes de la provincia de Jaén sumaban en total 179.601, de los cuales 175.969 habitaban en viviendas familiares y 3.634 en viviendas colectivas, que constituían la llamada población institucional. (I.N.E.: "Censo de 1.787. Floridablanca". I tomo. Comunidades Autónomas meridiona­les. Madrid, 1.987; pág. XLIII).

            El territorio que constituye la actual provincia de Jaén estaba poblado, según este censo, por 193.987 habitantes, de los cuales 190.350 residían en viviendas familiares y 3.637 habitaban en viviendas colectivas, según consta en varios lugares de la utilísima edición del I.N.E.

            Aunque en el actual espacio provincial jiennense la población aumentó paralelamente a como hemos visto que lo hizo en el antiguo Reino de Jaén, desde el Vecindario de 1.712 hasta final de siglo, nuestra provincia no se había recuperado de la gran pérdida del siglo XVII. Basta recordar que según el Censo de Castilla de 1.591, este conjunto territorial estaba poblado por 56.195 vecinos, "que según la relación Hbs./vecino más aceptable (4'5), supone 252.877 habitan­tes"13.Por lo tanto, utilizando las dos magnitudes demográficas, hay una relación o cociente entre ambas de 0'767. Dicho de otra forma, a lo largo de casi dos siglos, los territorios que hoy constituyen la provincia de Jaén perdieron un 0'233 de su población, o lo que es lo mismo, un 23'3%.

            Jordi Nadal ha hecho la misma operación aritmética para diferentes regiones de la España peninsular14, obteniendo un resultando positivo en muchas de ellas, entre las cuales está Andalucía, como antes indicamos. Sin embargo, hemos de añadir una importante matización: El profesor Nadal utiliza el coeficiente 4 para los vecindarios, que según él "es el más aceptado últimamen­te"15. Realizando la operación con el nuevo dato daría el siguiente resultado: 193.987 : 224.780= 0'863. Es decir, que, según las cifras que propone Nadal, la pérdida de población de la provincia jiennense se reduce al 0'137, o sea, al 13'7%.

            Es posible que los nuevos guarismos se acerquen más a la realidad, en el conjunto provincial. Pero, de todas formas, obtenemos una conclusión, al parecer, irrebatible: A lo largo de todo el siglo XVIII no se pudo reparar el grave deterioro causado en la población jiennense en la centuria anterior, puesto que su contingente demográfico no alcanza el valor absoluto que poseía a finales del XVI. Esto lleva a afianzar la tesis, mantenida por muchos historiadores, de que la decadencia del siglo XVII se prolongó por amplias zonas de nuestra provincia a lo largo de casi toda la centuria siguiente. Entre esas áreas que no se recuperan están las principales ciudades, con la capital a la cabeza. Como dice Rodríguez Molina, "los síntomas de recuperación peninsular, tras la Guerra de Sucesión, no parecen detectarse en tierras jiennenses, donde la población mantiene la curva descenden­te y el caos económico se enseñorea todavía en 1.780"16. La decadencia del Alto Guadalquivir se consolidó, pues,en el XVIII, aunque hubo zonas que siguieron la marcha progresiva del "Siglo de las Luces".

 

                                             LA ESTRUCTURA DE LA POBLACION

 

            La edición del I.N.E. del censo de 1.787 incluye la estructura de la población por sexos y edades, por su estado civil y una clasificación por profesiones de los habitantes activos que la declaran. Expondremos y comentare­mos todo esto con brevedad, pues no permite más la extensión de este trabajo, y luego insistiremos sobre ello al estudiar la capital.

            Para todas las clasificaciones, utiliza el I.N.E. la población que habita en viviendas familiares. En la de edades y sexos emplea seis grupos, siendo el último el de habitantes mayores de 50 años, lo que está justificado por una esperanza de vida inferior a la actual. Veamos esta clasificación:

 

Cuadro N. 2

CENSO DE 1.787

        PROVINCIA DE JAEN

         EDADES Y SEXOS

GRUPOS DE EDA­DES

        DATOS ABSOLUTOS

   DATOS PORCENTUALES

 

Varo­nes

Mujeres

Total

Varo­nes

Muje­res

To­tal

Hasta 7 años

17.674

16.620

34.294

9'28

8'73

18'01

7 a 16 años

18.673

17.206

35.840

9'79

9'04

18'83

16 a 25 años

15.550

16.675

32.225

8'17

8'76

16'93

25 a 40 años

19.768

20.745

40.513

10'39

10'90

21'29

40 a 50 años

10.762

11.552

22.314

5'65

6'07

11'72

Más de 50 años

11.357

13.804

25.161

5'97

7'25

13'22

TOTAL

93.748

96.602

190.350

49'25

50'75

100'0

Fuente: Elaboracion propia, con datos absolutos de I.N.E., "Censo de 1.787. Floridablanca". Madrid, 1.987.

 

            Es evidente que la población jiennense es eminentemente joven, pues los tres primeros peldaños, que comprenden a los menores de 25 años, reunen el 53'77% de la totalidad. Una particularidad de esta población es la mayoría absoluta masculina entre niños y adolescentes, que puede indicar que la mortalidad infantil no es muy alta. En el último grupo, los mayores de 50 años, se observa escasez, pues sólo constituyen el 13'22%, porcentaje inferior al que se da en el conjunto de la poblacion española en este censo: 14'52%.

 

Cuadro N1 3   CENSO DE 1.787    PROVINCIA DE JAEN      ESTADO CIVIL

Datos Absolutos

Datos Relativos

Estado Civil

Varo­nes

Mujeres

Total

Varo­nes

Mujeres

Total

Solteros

54.425

51.160

105.585

28'59

26'88

55'47

 Casados

34.740

34.826

69.566

18'25

18'29

36'54

Viudos

4.583

10.616

15.199

2'41

5'58

7'99

Total

93.748

96.602

190.350

49'25

50'75

100'0

Fuente: La misma del cuadro anterior.

 

            La composición por su estado civil da mayoría absoluta a los solteros, como es lógico en un grupo humano eminentemente joven. Los viudos constituyen un núcleo pequeño, reducido a casi el 8%: es natural, cuando escasean las edades altas.

            No podemos hacer una clasificación profesional rigurosa con los datos que nos aporta este censo. Los veintitrés tipos de profesiones enumeradas en el cuestionario no dan cabida a muchos oficios, actuales entonces tanto como hoy. No se puede tampoco elaborar un porcentaje correcto del total de la población activa, pues se engloba a los menores con los de profesión no especificada, que puede incluir a muchos activos.

            Ciñéndose a los datos que tenemos, podemos evaluar los 47.276 habitantes activos que nos relaciona en un 24'84% de la población total que habita en viviendas familiares, cifra que creemos, naturalmente, inferior a la realidad.

            Adscribiendo al sector primario los labradores y jornaleros, constituyen un total de 31.054, que representan un 65'69% de la población activa, cosa que parece no lejana de la realidad. Al secundario, incluyendo los fabricantes y artesanos, pertenece­rían 4.224, cifra exigua, que constituye sólo un 9'29%. Y finalmente, sumando todas las demás profesiones que se detallan, la mayoría de la administra­cion eclesiástica y civil, son 11.829, que significan un 25'02%: sería el sector terciario.

 

 

                         LA CIUDAD DE JAÉN EN EL CENSO DE FLORIDABLANCA

 

            La orden de realización de un nuevo censo se conoció en Jaén, al menos oficialmen­te, el 3 de octubre de 1.768. En el acta de la sesión del Ayuntamiento de ese día, presidida por el Corregidor Don Josef Miret, se puede leer lo siguiente:

            "En este Cabildo, el Sr. Corregidor hizo presente a la ciudad una real Orden de S.M. de 26 de julio de este año, comunicada a S. Sría. en fecha de 28 de Agosto próximo antecedente por la cual se ha servido S.M. resolver que la Justicia de cada pueblo por sí o por los Diputados del Ayuntamiento, acompañado por el cura, visiten todo el Pueblo o Parroquias calleita, formando lista del número de Almas o individuos de cada casa, habitación o refugio dentro del pueblo o en su campo y jurisdicción, conforme a la edad de cada una poco más o menos, y con expresión del oficio que ejerce, sin tomar por eso sus nombres, arreglándose al modelo que acompaña el Sr. Intendente"17.

            El Corregidor implica y responsabili­za del recuento de cada distrito a un número de diputados -caballeros veinticuatro o diputados del común-, de acuerdo con la extension del mismo, cuyos nombres pueden leerse en el acta, y a los párrocos respectivos18. Las labores del censo se realizaron, al parecer, desde el mes de enero al de abril. La relación final confeccionada -que el I.N.E. nos muestra en facsímil-, firmada por el Corregidor, los munícipes que intervinieron y los curas párrocos, tiene fecha de 30 de Abril de 1.787.

            La ciudad de Jaén, como la mayoría del Alto Guadalquivir, contituye una de esas zonas del interior peninsular que no se habían recuperado de las frecuentes y profundas crisis del siglo XVII y que continuaron en ese lamentable estado en el XVIII. Los datos totales de este censo lo expresan claramente: 15.384 habitantes moran en viviendas familiares y 865 habitan en viviendas colectivas -son la "población institucional", constituida por los conventos, hospicios, hospitales, etc-. En total son 16.249 almas las que residen en la ciudad.

            La opinión de la mayoría de los historiadores y demógrafos es favorable acerca de la seriedad de este recuento, que, como hemos visto, implica a los Intendentes provinciales y a los Ayuntamientos respectivos, responsabilizándose los munícipes de cada zona de la ciudad, lo que representa la mayor garantía que se podía esperar en este tiempo. No obstante, algunos historiadores manifiestan que el momento, tras epidemias generalizadas, no era el óptimo para reflejar la mayor población. "Las operaciones del Censo de Floridablanca habían tenido lugar -dicen Domínguez Ortiz y Mercader- después de una larga epidemia de fiebres tercianas y pútridas"19.

            Hemos podido comprobar la existencia en nuestra ciudad de las fiebres tercianas por dos fuentes: las actas capitulares y los registros de sepelios de las parroquias. En la sesión del Ayunta­miento de 26 de Agosto de 1.786 se conceden 5.000 reales del común para los enfermos pobres que padecían la epidemia de tercianas. Se hace referencia a que en noviembre del año anterior y en febrero del actual había existido también epidemia de esta enfermedad y se mandaron sacar de los fondos propios otros 3.000 reales. Por ello el Ayuntamien­to no tiene dinero para construir el puente de Valdepeñas, pero confía en que la Junta de Sanidad invierta bien los fondos que se le facilitaron20. En otras actas se refleja la mala situación económica o la necesidad de ayudar a los pobres21.

            Con respecto a la segunda fuente, los registros parroquiales de entierros, hemos hecho el recuento de los libros de las ocho parroquias que lo conservan, que representan un total del 66'70% de la población urbana, en los años 1.783 a 1.792. Estas son las cifras que resultan:

 

Cuadro N. 4   DEFUNCIONES EN LA CIUDAD DE JAÉN

Pa­rr­o­q­ui­as

1783

1784

1785

1786

1787

1788

1789

1790

1791

1792

total

S. Ilde­fon­so

102

108

130

222

117

119

134

257

108

109

1406

S. Lo­ren­zo

9

10

9

19

7

8

9

28

10

12

121

Santiago

15

17

6

26

7

11

7

26

11

11

137

S. Mi­guel

29

33

36

64

28

33

41

122

31

26

443

S. An­drés

24

8

9

21

6

3

11

27

5

8

122

Santa Cruz

0

3

3

5

4

2

5

12

0

2

36

S. Pedro

18

15

15

33

14

24

24

37

20

9

209

S. Barto­lomé

9

15

12

18

5

8

13

17

6

8

111

Total

206

209

220

408

188

208

244

526

191

185

2585

Fuente: Elaboracion propia, con los datos del recuento de las partidas de entierros en las parroquias y años indicados.

 

            En el año 1.786, en que, como vemos, hubo el doble de defunciones que las habituales, estas se dieron sobre todo, de agosto a octubre, más en este que en los otros meses, muy próximos todos ellos a los de enero a abril de 1.787 en que tuvieron lugar los trabajos censales. Esta fuente, pues, corrobora a la anterior: hubo epidemia de tercianas, y, después de ella, la población había bajado. Pero era sólo unos cientos de personas. El bajo nivel de la población de la ciudad tiene también otras causas.

                                                                              

                            DISMINUCIÓN DEMOGRÁFICA DE LA CIUDAD DE JAÉN

 

            Las cifras absolutas de este censo, aunque escasas, refuerzan las afirmaciones de Martínez de Mazas, quien, después de expresar la población de la ciudad a final del siglo XVI, se queja: "Coteja­das ahora con las matrículas de este año de 1.791, resulta una diferencia muy notable y vergonzosa; pues sólo tenemos al presente en las once parroquias tres mil doscientas setenta y dos casas, y en ellas quatro mil ochocientos noventa y siete vecinos... y dieciseis mil ciento ochenta y dos almas...", entrando párvulos, religiosos, clérigos seculares, el Real Hospicio y hasta los presos de la cárcel"22.

            En los cuatro años que median entre el Censo y 1.791 pudo subir la población, porque, como luego veremos, la natalidad aumentó y la mortalidad se mantuvo en límites aceptables, pero viene de nuevo otro año epidémico, 1.790, peor todavía que 1.786, pues la mortalidad fue un 29% superior a éste, según vemos en el cuadro n1 4, lo que contribuyó a bajar de nuevo el volumen demográfico de la ciudad a un nivel parecido al anterior. El Censo de Florida­blan­ca y la estimación del Deán Mazas parecen coincidir.

            Pero en el libro cuyo segundo centenario celebramos, expone Martínez de Mazas en la página 521 una situación detallada, por parroquias, de casas, vecinos y almas, referente al año 1.792, tomada ésta también, según manifiesta, de los libros de matrícula parroquiales. Hay una diferencia importante, para mediar sólo un año entre ambos. El número de casas ha bajado 30, los vecinos son 12 más, pero las almas han aumentado sensiblemente: ahora son 17.349, es decir, 1.167 más que un año antes.

            La fuente ha sido la misma, que consideramos fiable, por tener el abundante clero parroquial de la época un control riguroso de sus feligreses, los cuales figuraban en los libros de matrícula. )Qué causas han provocado ese aumento tan importante, que llega al 7'21% en solo un año? No acertamos a explicarlas. Es posible que el primer recuento no estuviera actualizado y, tal vez a instancias del Deán, los párrocos pusieran al día sus censos de feligre­ses. Es una simple especulación. En este caso, el aumento sería más ficticio que real.

            Sin embargo, algunas de las causas pudieron estar en el aumento de la natalidad. Para ello, una vez mas, recurrimos a la fuente más segura: los registros parroquiales. "Las partidas de defunciones, bautismos, y matrimonios constituyen, sin discusión  -afirma Nadal-, la mejor parte para el estudio evolutivo de la población. Si no permiten conocer con exactitud la cifra absoluta de población en un momento determinado, son, en cambio, el único instrumento que al igual que un termómetro, permiten pulsar, paso a paso, los impulsos demográfi­cos ... que es el reflejo más exacto de la historia"23.

            No están en el Archivo Histórico Diocesano los registros de las once parroquias24 que tenía Jaén en estos años; faltan los corres­pondientes a tres de ellas o están incompletos y sólo disponemos de las ocho restantes, cuyas feligresías totalizaban en este censo un 69'59% de la población de la ciudad ‑considerando sólo los moradores que habitaban en viviendas familiares- y en el recuento del Deán de 1.792 son un 73'11. Con el cómputo de los diez años que van de 1.783 a 1.792 -ocupando el quinto lugar el año censal, 1.787- hemos realizado el siguiente cuadro:

 

Cuadro N. 5                        BAUTISMOS EN LA CIUDAD DE JAÉN

Pa­rro­qu­ias

1783

1784

1785

1786

1787

1788

1789

1790

1791

1792

To­tal

S. Ilde­fon­so

192

210

198

181

212

220

216

219

251

202

2101

S. Lorenzo

17

14

11

15

19

18

24

9

19

32

178

Santiago

17

11

20

20

17

18

21

20

19

30

193

S. Juan

38

40

30

39

28

39

31

38

45

32

360

S. Miguel

65

85

60

47

81

72

67

72

74

69

692

S. Pedro

23

25

29

26

25

24

27

33

30

22

264

Santa Cruz

5

3

6

4

3

2

6

5

6

3

43

S. Barto­lomé

15

11

12

10

6

9

15

15

17

13

123

Total

372

399

366

342

391

402

407

411

461

403

3954

Fuente: Elaboración propia, con los datos obtenidos del recuento de las partidas de bautimos de las parroquias y años reseñados.

           

            Es evidente que la natalidad aumentó en los años que median entre el censo de 1.787 y el recuento que expone Martínez de Mazas de 1.792. Valorando en 100 el año censal, los cuatro anteriores obtienen una media de 95'65, mientras que los cinco posteriores significan un promedio de 106'60.

            Utilizando más aún los registros parroquiales, podemos realizar un presunto balance vegetativo25 del crecimiento urbano en estos años, aunque éste se refiere sólo a las parroquias de las que hemos podido ver ambos registros, que son siete y representan el 63'18% de la población urbana.

 

Cuadro N. 6  CIUDAD DE JAÉN. DIFERENCIAS ENTRE BAUTISMOS Y DEFUNCIO­NES

Pa­rro­qui­as

1783

1784

1785

1786

1787

1788

1789

1790

1791

1792

To­tal

S. Il­de­fon­so

+90

+102

+68

-41

+95

+101

+82

-38

+143

+93

+695

S. Lorenzo

+8

+4

+2

-4

+12

+10

+15

-19

+9

+20

+57

Santiago

+2

-6

+14

-6

+10

+7

+14

-6

+8

+19

+56

S. Miguel

+36

+52

+24

-17

+53

+39

+26

-50

+43

+43

+249

Santa Cruz

+5

0

+3

-1

-1

0

+1

-7

+6

+1

+7

S. Pedro

+5

+10

+14

-7

+11

0

+3

-4

+10

+13

+55

S. Bartolomé

+6

-4

0

-8

+1

+1

+2

+2

+11

+5

+12

Total

+152

+158

+125

-84

+181

+158

+143

-126

+230

+194

1131

Fuente: La misma de los cuadros 3 y 4.

 

            Las cifras son elocuentes. Denuncian crecimiento vegetativo po­sitivo en todos, excepto en los dos años de epidemia de tercia­nas. Este balance sería menor por las circunstancias expresadas en la nota 25. Vemos que desde el 1.787 hasta 1.791, ambos inclusive  -el Censo se hizo en los primeros meses, como expusimos-, el creci­miento que detectan las partidas es de 586 individuos en un conjunto urbano, repetimos, que es un 63'18% del total, por lo que significarían 928 para toda la ciudad, que, con todas las precaucio­nes de merma, podrían resultar unas 800 almas. Si a esto se añade la omisión que pudiera existir en el Censo, como en todos los de la época, por la ocultación, aquí probablemente menor, podemos llegar a la conclusión de que el censo de 1.787 y el recuento de 1.792 son compatibles.

            Ambos reflejan una misma realidad: la despoblación de la ciudad en 1.787 con respecto a finales del siglo XVI, que, como vimos, es superior a la producida en el conjunto del Alto Guadal­quivir. Apliquemos ahora la misma fórmula que antes usamos con la provincia jiennense. Utilizando el coeficiente 4 para transformar los 5.595 vecinos del censo de 1.591, serían 22.380 habitantes y realizando la misma división -16.249 : 22.380 = 0'726- se obtiene que la disminución de la población de la capital fue un 0'274, o sea, un 27'4%.

            En nuestra modesta opinión, esa pérdida que marcan las cifras nos parece corta. Creemos que la población de la ciudad disminuyó más en estos siglos, por considerar que Jaén, en el siglo XVI, tenía más habitantes y , por tanto, para calcular su número, debe aplicarse un coeficiente mayor. Veamos por qué.

            Regresemos, una vez más, a los registros parroquiales y volvamos también al profesor Nadal. Este realizó a título exploratorio y sin querer darle un carácter definitivamente científico, una relación entre los bautismos celebrados en los años 1.783 a 1.792 y los que se realizaron desde 1.587 a 1.596. Con muestras de recuentos de bautismos de un número de parroquias de cada región, Nadal ha establecido la relación o cociente entre el número total de bautismos del primer grupo y los del segundo. Los resultados son, la mayor parte de las veces, coincidentes con los cocientes obtenidos por la división de la población de 1.787 entre los habitantes de 1.591.

            El resultado, para él, es alentador, pues "hay correlación plena de los casos de Castilla la Vieja y Andalucía, satisfactoria entre Castilla la Nueva, País Vasco-Navarro y Cataluña; aceptables en León"26.

            Hemos querido realizar esa misma prueba en cuanto a censos y a años de bautismos, aplicándola al conjunto de parroquias de la capital que hemos contabilizado.

            Primero veamos los habitantes en cada censo de las parroquias estudiadas, agrupando las de San Pedro y Santa Cruz, porque suprimida ésta en 1.786, los facilita unidos al censo de 1.787 en la publicación del I.N.E. que nos sirve de fuente.

 

           

Cuadro N. 7                                          CIUDAD DE JAÉN

           CENSO DE 1.787

                               CENSO DE 1.591

Parroquias

  Hbs.

%/to­tal

  Veci­nos

%/to­tal

C. 4 Hbs.

C. 4'5 Hbs.

D. Mazas 

S. Ildefon­so

5.367

34'89

1.430

25'56

5.720

6.435

6.864

S. Lorenzo

581

3'78

298

5'33

1.192

1.341

1.428

Santiago

651

4'23

397

7'10

1.588

1.786

1.904

S. Juan

980

6'37

606

10'83

2.424

2.727

2.908

S. Miguel

1.684

10'94

444

7'94

1.776

1.998

2.132

S. Pedro y Sta. Cruz

1.000

6'50

460

8'22

1.840

2.070

2.208

S. Bartolo­mé

443

2'88

140

2'50

560

630

672

Total

10.706

69'59

3.775

67'48

15.100

16.987

18.116

Fuente: Elaboración propia, con datos absolutos tomados en las publicaciones del I.N.E. de ambos censos y de "Retrato al natural de la ciudad y término de de Jaén..."

 

            Los habitantes reflejados en el censo de Floridablanca en estas feligre­sías objeto de nuestros estudio se refieren a la población que habita en viviendas familiares. Como en el Censo figura también un total de 865 almas que es la "población institucional", colectivo difícil de encajar en las correspo­ndientes feligresías, añadimos al número resultante el 69'59% de esta cifra, que son 602, por lo que la población a tener en cuenta es 10.706 + 602 = 11.308. Todos los resultados son aceptables por cuanto atañen al cálculo de los habitantes, pero ) cuál es el mejor?

            La respuesta posiblemente nos la dé la relación de baustimos de esos años.

Veamos primero el cuadro de éstos, según el cómputo realizado:

 

Cuadro N. 8                         BAUTIMOS EN LA CIUDAD DE JAÉN

Parroquias

1587

1588

1589

1590

1591

1592

1593

1594

1595

1596

Total

S. Ildefonso

323

325

272

317

260

320

282

304

265

303

2971

S. Lorenzo

39

24

47

28

41

45

43

42

40

46

397

Santiago

78

71

68

74

71

64

75

83

77

74

735

S. Juan

113

106

121

110

121

115

134

138

127

124

1209

S. Miguel

109

91

87

87

85

95

87

105

93

114

953

S. Pedro

38

50

41

40

31

54

53

51

49

51

458

Santa Cruz

8

11

8

5

6

7

6

7

5

6

69

S. Bartolomé

28

29

29

32

22

31

32

29

31

32

295

Total

736

707

673

693

637

731

712

759

687

750

7085

Fuente: Elaboración propia con datos del recuento de los registros parroquiales y años indicados.

 

            El número de bautismos en estos diez años vemos que era muy superior al obtenido casi dos siglos después. Hemos observado que el cociente que se produce en los bautismos es inferior a los otros que proceden de la relación de habitantes. En épocas en que no se ejercía control sobre la natalidad -como son estas dos que relacionamos- por existir abundante mortalidad infantil, los demógrafos han entendido que el aumento de la natalidad estaba íntimamente ligado al crecimiento de la población, y, consiguientemente, mayor natalidad evidencia mayor población.

            Estos son los criterios que ha seguido Nadal y que nosotros también aceptamos, lo que nos lleva a considerar que la población de la ciudad de Jaén en el siglo XVI debió de ser más elevada de lo que resulta de aplicar el coeficiente 4 a los 5.595 vecinos que tenía entonces la capital, según el Censo de Castilla. El cálculo con el multiplicador 4'5 -que da 25.177 habitantes- o el que realiza el Deán- quien toma las 5.595 casas de un censo eclesiástico27 y añade 1/5 más para hallar los vecinos, utilizando luego el coeficiente 4- con un resultado de 26.856 almas28, resultan más de acuerdo con la realidad de los bautismos, que reflejan objetivamente la natalidad. Por lo tanto, los cocien­tes válidos para Jaén pueden ser desde 0'665 hasta el 0'624, que tienen una correlación mayor con la natalidad que detectan los bautismos.

            Resumiendo; hemos constatado que existe una correlación satisfactoria entre el cociente de la población de la ciudad de Jaén en 1.787 y la de 1.591 y la relación de los bautismos de las series 1.783 - 1.792 y de 1.587 - 1.596.

            La decadencia demográfica del siglo XVIII, continuación de la centuria anterior, afectó también a las demás ciudades jiennenses. Solo Alcalá la Real y Ubeda sobrepasaban los 10.000 habitantes en el reino de Jaén. Pero en muchas otras de Andalucía se había superado la crisis y la población crecía. A final del siglo XVI, Jaén era la quinta ciudad de Andalucía por su peso demográfico; ahora ocupa un modesto decimosegundo lugar, (Ver el gráfico n1 3).

 

 

                                       DISTRIBUCIÓN INTERNA DE LA POBLACIÓN

 

            Cotejando por parroquias los censos de 1.591 y de 1.587 podemos observar el aumento o disminución de la población de cada barrio de la ciudad en valor absoluto y relativo. Para la traducción del número de vecinos en habitantes, utilizamos el coeficiente 4'5 que ha mostrado no ser excesivo en la prueba de los bautismos. Con el mismo criterio de antes, distribuimos porcentualmente los 865 hbs. de la población institucional, ante la imposibilidad de acoplarlos, con todo rigor, a su feligresía respectiva.

 

Cuadro N1 9     EVOLUCIÓN DE LA POBLACIÓN URBANA POR BARRIOS

                                                          Censo de 1.591        

          Censo de 1.787

              Parroquias

Habitantes

% / Total

Habitantes

% / Total

Santa María

4.950

19'66

3.653

22'48

San Ildefonso

6.435

25'56

5.665

34'86

San Lorenzo

1.341

5'33

614

3'77

Santiago

1.786

7'10

687

4'23

San Juan

2.727

10'83

1.035

6'37

Santa M. Mag­da­lena

2.700

10'72

724

4'46

San Miguel

1.998

7'94

1.779

10'94

San Andrés

540

2'14

572

3'52

San Pedro y San­ta Cruz

2.070

8'22

1.056

6'50

San Bartolomé

630

2'50

464

2'88

Total

25.177

100'00

16.249

100'00

Fuente: Elaboración propia, con datos absolutos obtenidos de las publicaciones del I.N.E. sobre ambos censos.

 

            En todas las feligresías de la capital se advierte disminución de la población absoluta, excepto en la pequeña parroquia de San Andrés, a donde, posiblmente, habrían ido a vivir algunos habitan­tes de zonas más altas. Es lógico que los barrios pierdan pobla­ción, ya que la bajada del conjunto urbano es del orden del 35'46%. Aunque las dos grandes parroquias han tenido pérdidas absolutas ‑más Santa María que San Ildefonso- es evidente su aumento relativo. Entre ambas feligresías reúnen en 1.787 el 57'34% del total demográfico urbano, cuando antes sólo llegaban entre las dos al 45'22%. Se consolidan, pues, como los dos grandes barrios de la capital y así lo han sido hasta mediados del siglo XX. No sólo estas parroquias ganan en peso relativo sobre el conjunto urbano. La redistribución de la población dentro de la ciudad afectó positivamente a San Miguel que llega a ser la tercera con el 10'94%. Las pequeñas San Andrés y San Bartolomé también crecen en porcentaje.

            La mayor pérdida absoluta y relativa corresponde a los barrios altos: La Magdalena, San Juan, Santiago y San Lorenzo ven reducida a la tercera parte o a la mitad la masa demográfica que tenían dos siglos atrás. Estas parroquias, que a final del siglo XVI pasaban en conjunto de los 8.500 feligreses y representa­ban un tercio de la población, suman en nuestro censo 3.080 y constituyen sólo el 18'83% de la ciudad. La despoblación de los barrios altos, de la que nos han hablado varios historiadores y en la que insiste Martínez de Mazas29, se ha consumado.

 

 

                                                ESTRUCTURA DE LA POBLACIÓN

 

            Veamos ahora las particularidades de la estructura demográfica de la capital, como antes lo hicimos con la población que ocupaba el territorio de la actual provincia de Jaén. Comenzandos por la clasificación por edades y sexos, he aquí su distribución en el siguiente cuadro:

 

 

 

Cuadro N. 10            CENSO DE 1.787              CIUDAD DE JAÉN  EDADES Y SEXOS

 

            Datos absolutos

        Datos porcentuales

Grupos de eda­des

Var.

Muj.

Total

Var.

Muj.

Total

Hasta 7 años

1.300

1.190

2.490

8'45

7'74

16'19

7 a 16 años

1.188

1.199

2.387

7'72

7'79

15'51

16 a 25 años

870

1.315

2.185

5'65

8'55

14'20

25 a 40 años

1.626

1.804

3.430

10'57

11'73

22'30

40 a 50 años

805

969

1.774

5'23

6'30

11'63

Más de 50 años

1.327

1.791

3.118

8'63

11'64

20'27

Total

7.116

8.263

15­.384

46'25

53'75

100'00

Fuente: Elaboración propia con datos absolutos de I.N.E., "Censo de 1.787. Floridablanca".

 

            La población de la capital, según los datos que facilita el I.N.E., es menos joven que la de nuestra provincia y la del conjunto demográfico español. En nuestra ciudad, los menores de 25 años representan un 45'90% del total, porcentaje claramente inferior al 53'77 que vimos en tierras jiennenses y también menor al 51'81% del total nacional30.

            También nos sorprende la alta proporción que constituyen los mayores de 50 años -el 20'27%-, en una época en que el promedio de vida estaba todavía bastante bajo. En el Alto Guadalquivir -13'22- y en la población española -14'52- existen unos niveles bastante menores.

            Igualmente, hay diferencias por arriba y por abajo con la pirámide correspondiente al censo que realizó el recién creado Instituto Geográfico y Estadístico en 1.857. El grupo de 0 a 25 años cumplidos totaliza el 53'24%, bastante más elevado, aunque incluye un año más. El promedio nacional de ese censo también da un porcentaje superior -52'94-, aunque inferior al jiennense. Las cifras de 1.857 en las edades altas, tanto en Jaén -11'59 los de 51 y más años-, como en España -12'63%- son muy inferiores a las que se obtienen en el Censo de 1.78731. En este último año, la población de la capital presenta unas característi­cas de vejez relativa que es difícil de explicar.

            Analizando los grupos de edades, advertimos que los jóvenes varones entre 16 y 25 años tienen un valor escaso: 870, que representan el 5'65% mientras que las mujeres de las mismas edades son 1.315 y significan el 8'56%. )Por qué hay censados tan pocos jóvenes? )Hay muchos ausentes a consecuen­cia de la milicia o por estudios que no han sido censados, o se trata de simples, pero inexplica­bles, errores censales? Por ahora no podemos explicarlo.

            La deficiencia estructural que acabamos de indicar ejerce también su efecto en la distribución de la población por su estado civil. Veamos:

 

 

Cuadro N. 11            CENSO DE 1.787  CIUDAD DE JAÉN  ESTADO CIVIL

 

               Datos absolutos

               Datos relativos

Estado ci­vil

Varones

Mujeres

Total

Varones

Mujeres

Total

Solte­ros

4.022

4.412

8.434

26'14

28'68

54'82

Casados

2.763

2.795

5.558

17'96

18'17

36'13

Viudos

331

1.061

1.393

2'15

6'90

9'05

Total

7.116

8.268

15.385

46'25

53'75

100'00

Fuente: La misma del cuadro anterior.

           

            Aunque los solteros son la mayoría absoluta de la población  -54'82%- resulta este dato escaso, comparado con el que vimos en la tierras jiennenses  -55'47%- y, sobre todo, con las cifras resultan­tes en los censos de 1.857 y 1.860, en los cuales quienes no han contraido matrimonio representan el 57'40 y el 57'52% respectiva­mente32. El fallo está, lógicamente, en los solteros varones que en nuestra población son el 26'14, mientras que en la provincial llegan al 28'59%.

            En cuanto a la clasificación profesional, como antes indica­mos, no podemos hacerla con rigor, disponiendo sólo de los datos que ofrece el censo. La proporción de habitantes de profesión especificada es realmente pequeña: 2.324, que significan el 15'11% de la población total que habita en viviendas familia­res, porcenta­je muy inferior al que resultaba en el territorio de la actual provincia, donde los que declaran su oficio son un 24'84%, como vimos. Natural­mente que los habitantes activos serían muchos más, pero no lo podemos saber, porque hay un grupo de 13.060 habitantes que incluye menores y sin profesión específica, dentro de cuyo colectivo, sin duda, habría muchos jornaleros y braceros.

            Entre los que declararon su profesión hay 452 labradores y 131 jornaleros -583 en total-, que, evidentemente, pertenecen al sector primario, que representan un 25'09%. La proporción nos parece escasa, aunque se trate de una población urbana, pues la economía en aquel tiempo dependía mucho más que en la actualidad de la agricultura y la ganadería. En el Alto Guadalquivir observamos antes que el porcentaje del sector primario era del 65'69.

            En el sector secundario podemos encuadrar los 22 fabricantes y los 285 artesanos -total 307, que son el 13'21%- sector que también nos parece corto, inferior a la realidad, como el anterior.

            El resto de los declarantes pertenece al sector terciario. Son un total de 1.456 y representan el 62'65%. Tanto entonces como hoy, la población activa jiennense pertenecía mayoritariamente al sector servicios, pero no creemos que existiera esa proporción tan elevada en el último cuarto del siglo XVIII.

 

                                                                         NOTAS

 

            (1) Podemos ver un panorama de la expansión económica y demográfica del Alto Guadalquivir en RODRIGUEZ MOLINA, José, "Jaén en el siglo XVI. Epoca de esplendor", en la obra colectiva "Historia de Jaén". Excelentísima Diputación Provincial, Colegio Universitario de Jaén. Jaén, 1.982.

            (2) "Entre 1.600 y 1.650, según estimaciones -afirma Romero de Solís-, España vio reducida su población total, aproximadamente un 25%". Ver ROMERO DE SOLIS, Pedro, "La población española en los siglos XVIII y XIX" Ed. siglo XXI de España Editores, Madrid, 1.973.

            (3) ARIAS DE SAAVEDRA Y ALIAS, Inmaculada: "La población del Reino de Jaén en el siglo XVIII", en "Actas de II Coloquios de Historia de Andalucía. Noviembre 1.980", Andalucía Moderna, Tomo I. Publicacio­nes del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, Córdoba, 1.983. Páginas 21 a 32.

            (4) El Censo de Castilla de 1.591 -del que el Instituto Nacional de Estadística realizó una amplia edición en 1.984 y un estudio analítico, dirigido por E. García España y E. Moliné Bertrand, editado en 1.984- es el que hicieron en el Reino de Castilla los Concejos para el reparto del impuesto de los 8 millones de ducados, votados en las Cortes de 1.588 - 1.590. Porque no había exentos -solo los monjes de San Francisco- y porque intervinieron los Concejos en su confección, es tenido como el más exacto del siglo. En 1.829, el archivero Tomás González publicó el vecindario de comprobación, realizado en 1.594, que en el caso de Jaén coincide plenamente. También coinciden bastante con ellos una relación enviada por los obispos a la mesa arzobispal toledana en 1.587, la cual se presentó a Felipe II en 1.588 (Archivo General de Simancas. Patronato Eclesiástico, legajo 137, citado por RODRIGUEZ MOLINA, José, "El Reino de Jaén en la Baja Edad Media. Aspectos demográficos y económicos", Universidad de Granada. Granada 1.978). Las casas contadas en Jaén son 5.494; la diferencia con el Censo de Castilla y el de Tomás González está en que hay 100 casas menos en la parroquia de San Pedro y 1 menos en la de Santiago.

            (5) La conversión de vecinos en habitantes se ha venido realizando por medio de coeficientes multiplicadores. Para el siglo XVI emplean hoy los historiadores el 4 ó el 4'5, habiéndose desechado coeficientes mayores, que antes se utilizaban. En el caso de Jaén, los 5.595 vecinos equivaldrían a 22.380 y 25.177 respectivamente, según se usa uno u otro coeficiente.

            (6) ROMERO DE SOLIS, P., op. cit. página 31.

            (7) Archivo General de Simancas. Diversos de Castilla, 23-4.

            (8) Ver CORONAS TEJADA, Luis, "Estudio demográfico de la ciudad de Jaén en el siglo XVII" Cámara Oficial de Comercio e Industria. Jaén 1.978. Página 3.

            (9) Archivo Histórico Provincial de Jaén. N1 7.790. Es difícil determinar en este tiempo el coeficiente multiplicador para convertir los vecinos en habitantes, por haber cambiado la composición familiar. Así, nos lo muestra Martínez de Mazas en su obra cuyo II Centenario celebramos, "Retrato al natural de la ciudad y término de Jaén..." (Imprenta de Pedro Doblas. Jaén, 1.794. Edición facsímil. Ediciones Albor. Barcelona, 1.978), quien incluye una relación de casas, vecinos y almas (págs. sin numerar) de las ciudades del obispado de Jaén. En la capital, la proporción es de un vecino por 3'53 habitantes; en Baeza, 3'84; de 3'74 en Ubeda y 3'73 en Andújar. Obteniendo la media de los cuatro, resulta 3'63, que es el coeficiente utilizado. Los 4.660 vecinos equivaldrían a 16.916 Hbs.

            Del vecindario de 1.759, elaborado con los datos del Catastro -que se ha editado en la colección Alcabala del Viento, con prólogo de Domínguez Ortíz, Concepción Camarero y Jesús Campos, Centro de Gestación Catastral y Cooperación Tributaria, Madrid, 1.991- desaparecieron los originales de Jaén y León y han sido reconstrui­dos vaciando las respuestas del interrogatorio. En la capital, los datos aparecen redondeados y dan sensación de escasa fiabilidad: Vecinos, 5.000; Eclesiásticos seculares, 200; suman 5.200.

            (10) El Instituto Nacional de Estadística publicó en 1.986 y 1.987 una magnífica edición moderna bajo la dirección de Eduardo García España, sin cuya consulta no hubiera sido posible realizar este trabajo.

            (11) NADAL I OLLER, Jordi, "La población española (siglos XVI al XX)" Editorial Ariel. Barcelona 1.976.

            (12) NADAL I OLLER, Jordi, "La población española durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Un balance regional", en "Demografía Histórica en España", Vicente Pérez Moreda y David Sven Reher, Eds. Fundación Ortega y Gasset. Editorial el Arquero. Madrid, 1.988, Pág. 39.

 

            (13) I.N.E.: "Censo de 1.787. Floridablanca". I Comunidades Autónomas Meridionales. I.N.E. Madrid, 1.987. Pág. 403.

            (14) NADAL I OLLER, J., "La población española durante los siglos XVI, XVII y XVIII", op. cit. pág. 4O.

            (15) Ibid. pág. 39.    

            (16) RODRIGUEZ MOLINA, José, "Demografía, sociedad y economía de Jaén 1621-1778" en Historia de Andalucía, dirigida por Domínguez Ortiz, A. Cupsa Editorial, Editorial Planeta. Barcelona, 1981. Pág 326.

            (17) Ver acta del 3 de octubre de 1786 en el Archivo Histórico Municipal de Jaén. En el presente texto se reconoce el secreto estadístico al indicar "sin tomar por ello sus nombres".

            (18) Ibid. en A.H.M. de Jaén.

            (19) MERCADER RIBA, J. y DOMINGUEZ ORTIZ, A. "La época del Despotismo Ilustrado", en "Historia de España Social y Económica", dirigida por Vicens Vives, J. Tomo IV, pág. 5.

            (20) Ver acta de la sesión de 26 de Agosto de 1.786 en A. H. M. de Jaén.

            (21) En el acta del 15 de Septiembre de 1.786 se insiste en ayudar a los pobres enfermos y el 15 de Marzo de 1.787 se trata de constituir una Junta de Caridad entre munícipes y capitulares de la catedral, para socorrer a los pobres verdaderamente necesitados, de la que va a formar parte D. José Martínez de Mazas, Gobernador del Obispado. Ver actas correspondientes en A. H. M. de Jaén.

            (22) MARTINEZ DE MAZAS, José, op. cit. página 281.

            (23) NADAL I OLLER, Jordi: "Baustismos, desposorios y entierros. Estudios de Historia demográfica. Ariel Historia. Barcelona, 1.992.

            (24) La pequeña parroquia de Santa Cruz estaba arruinada y fue clausurada por el Obispo en 1.786, habiéndose unido a San Pedro. Sus libros continuaron reflejando autónomamente los baustimos, desposorios y entierros de su antigua feligresía.

            (25) Decimos "presunto", porque el número exacto de falleci­mientos no lo podemos saber contando las partidas, puesto que en alguna parroquia, por negligencia, no eran anotados todos los fallecidos por los que se oficiaba el funeral del entierro, especialmente si eran párvulos, o pobres a los que se enterraban de limosna. Los escasos suicidas, a quienes se negaba la sepultura eclesiástica, tampoco eran registrados, lógicamente. Además, los fallecidos en hospitales y asilos no siempre eran inscritos en la parroquia de su feligresía, cuando no se oficiara allí el entierro. Los centros asistenciales llevaban su registro de defunciones, pero se han perdido.

            (26) NADAL I OLLER, J., "La población española durante los siglos XVI, XVII y XVIII. Un balance regional", op. cit. pág. 44.

            (27) Toma los datos de casas que transcribe Bartolomé Ximénez Patón, en "Historia de la continuada nobleza de la ciudad de Jaén". Pedro Cuesta. Jaén, 1.628. Edición facsímil de Riquelme y Vargas. Jaén 1.983. Folio 196.

            (28) Op. cit., pág. 520.

            (29) Op. cit., pág. 253.

            (30) Ver ROMERO DE SOLIS, P., op. cit., pág. 150.

            (31) Ver el trabajo del autor "Jaén, 1.801-1.920. Estudio demográfico", Diputación Provincial de Jaén. Jaén 1.992. Pág. 101.

            (32) Ibid. pág. 105.

     

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