"LOS JESUITAS DE ÚBEDA : AUTOS PARA LA OCUPACIÓN Y VENTA DE SUS TEMPORALIDADES ( 1768 - 1774)"

 

  Adela Tarifa Fernández

 

" El cielo tolera los escándalos,

pero jamás los manda,

ni la religión debe apoyarlos.."

Pedro R. de  Campomanes

 

 Mucho se ha escrito sobre el extrañamiento de las Jesuitas españoles; pero más páginas todavían se han llenado tratando de buscar explicaciones a los motines populares que le precedieron. Porque, aún siendo notable la violencia revolucionaria que empañó la gloria de los déspotas ilustrados, distanciándolos de sus "felices" súbditos, ningún suceso resultó más intenso, desconcertante y oscuro que el que comenzaba en la Villa y corte de Madrid la tarde del 23 de marzo de 1766, roto así, definitivamente, el corto idilio de un rey y sus vasallos. En adelante nada sería igual; ni para Carlos III ni para los españoles.

Pero de entre todos los sospechosos de promover disturbios fueron los regulares de la Compañía de Jesús los que sintieron con más intensidad el peso del castigo. Y es que aquel "cuerpo nacional" había logrado atraer sobre sí, mediada la centuria, iras contenidas, odios inconfesables y envidias infinitas. Había atesorado influencias y riquezas con la misma habilidad con que coleccionaba enemigos, y pagó sus errores, los que fueran, con creces. Dormidos una noche de final de marzo en el sueño del poder, despertaron bruscamente al amanecer camino del exilio.

Pudiera ser cierto que en España, la de ayer y hoy, quizas la de siempre, no resulte facil la gloria sin que despierte el fantasma de ese pecado nacional que se llama envidia. Pero si los motines de aquella negra primavera de 1766 no admiten actualmente la simple explicación de una crisis de subsistencias, tampoco parece correcto justificar una medida tan drástica como la expulsión de los Jesuitas aludiendo exclusivamente al recelo que despertaban en algunos sectores de la sociedad. En algo se habían equivocado. ) Pero en qué ? )Quienes eran sus enemigos?[i]

 

LOS JESUITAS Y LA ILUSTRACIÓN ) REOS O VERDUGOS?

 La valiosoa información que se conserva en el Archivo privado de Campomanes constituye hoy la mejor fuente de información para conocer la causas que pesaron en " el real ánimo de Carlos III" a la hora de firmar el decreto de extrañamiento de aquellos tan odiados "terciarios Jesuitas"[ii]

Porque fue este ministro ilustrado el más enconado y eficaz verdugo de los Jesuitas; el que manejó con más habilidad todos los resortes que les acabarían expulsando de España y sus dominios de ultramar. Sin embargo la programación cuidadosa de su extrañamiento no nació desde luego en un momento de ofuscación personal. Era por contra el resultado de un largo proceso, silenciado pero meditado, cuyos argumentos se recogen al fin en la Pesquisa Secreta y en el Dictamen Fiscal de 1766, reiterados de modo casi idéntico en las decisiones que emanan del Consejo extraordinario de 29 de enero del año siguiente. Se trataba en definitiva de una medida que resultaba acorde con la mentalidad del momento, por mucho que en ella se dejase ver el trabajo minucioso de Campomanes, un hombre que no escatimó esfuerzos para lograr lo que en él se presenta casi como obsesión: que desaparezcan estos regulares de los dominios de su magestad Católica, porque"..han declarado por autoridad propia ser el rey hereje, fátuo, amancebado e inepto para el mando. Han anunciado su muerte, y han atribuido esta debilidad a la augusta familia en tono de profecía, como consta plenamente probado"[iii]

Desde luego Campomanes  supo relizar muy bien su trabajo. Amparado en un ambiente propicio[iv], usó de todos los recursos a su alcance para caminar en la dirección pretendida. Asustar a un monarca ya atemorizado resultó sencillo. Algo más complicado fue convencer a los escépticos de que los primeros y casi exclusivos responsables de los motines eran Jesuitas, y exculpar a la plebe. Pero él era inteligente; sabía bastante de Historia , y más de leyes. Así elaboró un discurso convincente para la época: )cabía imaginar, por ejemplo, como cabezas pensantes del "regicidio" a un calesero, un guitarrero, un torero o un aceitunero, "..personas(..) incapaces de conduzir negocio alguno de importancia.."?[v] Sólo privilegiados podían mover los hilos, y todo apuntaba a los Jesuitas. Especialmente ahora que, eliminado Ensenada y muerta la reina madre, se habían quedado aislados. La expulsión fue pues el desenlace final de un camino sin retorno que había comenzado antes )Dónde estaban sus errores ?.

Independientemente de su mayor o menor implicación en los motines de primavera, argumento usado hasta la saciedad por sus detractores, la verdad es que a la altura de 1766 era facil preveer la tragedia de la Compañía de Jesús: "déspotas" poderosos en el más poderoso de los reinados del Despotismo Ilustrado, en la España de Carlos III no había sitio para ellos.

Pero en su expulsión pesaron otros muchos factores. Sin duda hoy resulta más coherente comprenderla si se sitúa en un escenario de lucha por el poder político, convertidos en victimas propiciatorias para amedrentar cualquier conato de oposición al poder absoluto de la Monarquía, que admitir las ridículas razones que recogió el Fiscal en su alegato. Y es que presentar a los Jesuitas como cuerpo que fomentaba la ignorancia y la superstición, se oponía al progreso y conspiraba contra el rey era  posiblemente un discurso  muy aceptable para aquella época, pero sobre todo el que deseaban oir aquellos que, como el clero regular, tanto les odiaban . Porque si nunca se les perdonó el poder que un dia alcanzaron en el confesonario régio[vi],  no menos molestaba su prestigio entre el pueblo. Como mucho les perjudico también el enriquecimiento rápido: esas temporalidades de los Jesuitas, exentas de diezmos desde 1549 por especiales privilegios, acentuaron la imagen de un Estado dentro de otro, en España y América. Privarles de sus haciendas era pues un argumento de peso. Sobre todo porque en ese punto sí habían volado demasiado lejos. Así lo dicen los documentos para la venta de sus temporalidades en Úbeda.[vii]

 

    LOS JESUITAS EN ÚBEDA

1.- APROXIMACIÓN HISTÓRICA.

Entre 1560-1570 predican esporádicamente en úbeda los primeros misioneros jesuitas llegados desde Granada. La buena acogida que tuvieron entre los vecinos los padres Gaspar Sánchez, Juan Gerónimo y Gaspar de Santofímia, y el apoyo que encuentran entre las autoridades civiles y religiosas pesó sin duda en el ánimo del provincial de Andalucía ( padre Diego de Acosta) para decidirse a fundar aquí una misión permanente hacia 1581[viii].

Establecidos provisionalmente en el Colegio de Niños de la Doctrina, en la parroquia de Santa María, su influencia se incrementa y pronto surgen los primeros benefactores[ix]. Así, coincidiendo con la llegada del padre Bautista Ferrer, D. Diego López les cede unas casas limítrofes con la Colegial para que se instalen y extiendan su predicación a otras parroquias[x].

Fue en estas mismas fechas cuando el cabildo municipal y el obispado aceleran las gestiones ya iniciadas para facilitar a los Jesuitas su actividad docente, muy escasas las escuelas de primeras letras en la ciudad al finalizar su "gran siglo". Para ello era imprescindible buscar un lugar más centrico, y lo suficientemente espacioso como para que la comunidad levante convento, colegio y capilla. Debatidas varias posibilidades se opta finalmente por cederles una ermita y terreno colindante en la parroquia de S. Pablo, que a la sazón pertenecía a la Cofradía de Santa Catalina.

Pero las cosas se complican: la hermandad titular de la ermita no está conforme con el acuerdo, considerando se ha producido "despoxo de la ermita y plazuela" arbitrariamente, por lo que comienza un pleito. Sin embargo no llegó la sangre al rio; presiones de la justicia municipal y eclesiástica, mediación conciliadora del obispo o buena voluntad de los cofrades facilitan un pronto entendimiento, pasando estas dependencias a titularidad de los Jesuitas y acep-tando ellos cumplir con las condiciones demandadas por la antigua Hermandad, nada exigentes por cierto ( mantener a perpetuidad la advocación de santa Catalina para su Iglesia y celebrar fiestas en su honor, aplicar misas e indulgencias por los cofrades difuntos..etc). Resuelta definitivamente la cuestión, el 22 de octubre de 1582 el escribano Antón de Cazalla redactaba la escritura que, tras su aprobación por el padre Diego de Acosta (Prepósito y prior de la comunidad en la provincia de Andalucía), la firmaban  ambas partes el 8 de noviembre del mismo año. Comenzaba así una larga andadura de los Jesuitas en Úbeda, apoyada en cimientos económicos bien humildes durante los primeros momentos[xi].

Pero su hacienda crece pronto. Propietarios inicialmente de una mísera capilla "que estaba casi abandonada", sólo abierta esporádicamente para fiestas de santa Catalina o para "representaciones de retablos y otros juegos por juglares"[xii], y de una plazuela limítrofe "llena de inmundicias", recibirán entre 1581-90 el disfrute de rentas del Emparedamiento fundado por Diego de Anchuelos y la concesión de 7000 ducados, cedidos por el obispo para mantener a la comunidad, juntamente con 10000 maravrdís y 30 fanegas de trigo al año. Más tarde, entre 1599-1616, los jesuitas realizan obras costosas para reedificar la Iglesia, que se inagura con toda solemnidad en julio de 1618.

En 1636 es el ayuntamiento quien les cede algunas tierras del caudal de propios en el sitio de la Irijuela para que doten y mantengan abiertas escuelas de primeras letras, potenciada su labor docente al fundarse dos aulas de latinidades, gracias al mecenazgo de D.José Monsalve y Sanmartín[xiii].Incrementado paralelamente pretigio social y hacienda, los Jesuitas viven largos años dorados en Úbeda, ajenos hasta la misma víspera de su expulsión de que atesoraban riquezas para las arcas del rey. Y es que nada  hacía presagiar en Úbeda su negro destino. A no ser la inversa proporción establecida entre el patrimonio que fueron acumulando y la reducida comunidad que formaban mediada la centuria. Pudo ser este, en Úbeda y otros lugares, uno de sus errores[xiv]

 

 2.- OCUPACIÓN Y VENTA DE LAS TEMPORALIDADES ( 1668 -74)

             Cuando el 24 de octubre de 1774 D. Tomás Cayetano de la Cuadra, escribano de Úbeda, " encargado de tramitar los asuntos de extrañamiento (y ) de ocupación de temporalidad es de 1os regulares de la Compañía de nombre Jesús de esta ciudad", otorgaba escritura de venta de la hacienda rústica de los Jesuitas, concluía un largo proceso judicial iniciado seís años antes y  se ponían al descubiertos aspectos poco conocidos de la historia de la Compañía de Jesús en esta ciudad. Porque el complicado protocolo notarial que hoy desvelamos recoge con minuciosa reiteración no sólo toda la legislación oficial que justificaba y "legalizaba" el cambio de titularidad de los bienes ( (Real Provisión de 2 de abril de 1768, Reales Cédulas de 14- agosto-1768, 27-marzo 1769, 12-enero 1770...), sino también el método seguido por las Juntas Municipal y Provincial para el embargo, inventario, mejora, administración, distribución y venta de estos bienes. Pero sobre todo nos informa de cual era la hacienda rústica de los Jesuitas ubetenses.

El primer comprador interesado en adquirir estas fincas y caserios fue D. José Joaquín Rodriguez Caballero, Teniente - Coronel del Ejército, natural de la villa cordobesa de Castro del Rio, que oferta adquirir la práctica  totalidad   del patrimonio subastado: el cortijo de S. José, en el lugar de Arroturas ("comunmente conocido como el Teatino"), entre los términos de Úbeda y Villacarrillo, y los Caserios de Santa Quiteria y viñas del Campillo, ambos en la demarcación territorial de Úbeda.

Aunque las condiciones impuestas por este primer postor se ajustaban bastante a la normativa estipulada al efecto, el proceso se prolonga durante años por dos razones fundamentales: sugen nuevos compradores para alguna finca aislada, elevando el precio en las subastas, y se presentan algunas discrepancias entre las Juntas provincial y municipal, con la obligada consulta al Consejo  Real. De otro lado las sucesivas tasas, realizadas a petición de ambas partes, relentizan el resultado, modificando los precios respecto a la adjudicación inicial en casi 6000 rs., a favor de la Corona.

Pero estos trámites fueron además un magnífico método de divulgación, en Úbeda como en otros lugares, de las causas "oficiales" que justificaban la expulsión de los Jesuitas. Así se menciona, por ejemplo, su ambición desmedida por acumular patrimonio, palpable especialmente en tierras americanas "donde se les prohibió...tajantemente que adquiriesen bienes raices." Y se habla de la urgencia que requiere el cambio de titularidad de las haciendas, recurriendo otra vez el fiscal al tema americano " que por estar tan distantes son más expuestos ( estos bienes) a gravísimas quiebras..., particularmente los obrages de paños, trapicheos e Yngenios de azucar, Chácaras y haciendas de campo, Estancias, Rancheras y tratas de ganado, fiados a mulatos y negros..."[xv] Era desde luego una buena propaganda, y la mejor ocasión para clarificar con precisión absoluta el derecho del rey a disfrutar la utilidad de estos bienes "..como suprema caveza del Estado..".A la vez que se exponía la bondad de una medida por la que "..vendiéndose todas estas haciendas a seglares.....vuelvan los diezmos  de que los regulares expulsos se habían substraido, con los pribilegios atribuidos, concordias clandestinas y arbitrios buscados.."[xvi].   Resultaron de este modo las sesiones de cabildo municipales, las plumas de los escribanos y hasta las subastas públicas en la plaza de Toledo, unos instrumentos de difusión muy útiles a la Monarquia, amén de un motivo para romper el lento y monótono discurrir cotidiano de una ciudad en crisis[xvii]

El 18 demayo de 1769 se había constituido ya la junta municipal de Úbeda para el asunto de las Temporalidades. El corregidor (D. francisco Cenizo Hoyos) remitía a la Corte noticia del hecho, informando de los miembros que la componían. Eran entre otros el regidor D. Juan de Mora,  que aunque viejo y enfermo aceptó el nombramiento, los diputados D. francisco de Ortega y D. francisco Zambrano, y el síndico personero del común D. José Rivera. Por el estamento eclesiástico el obispo nombró a D. Miguel Teodoro de Molina, prior de S. Isidoro.Acordaron reunirse en sesiones de trabajo los martes y viernes, y comenzaron su cometido al dia siguiente de la constitución.

Fue esta Junta Municipal pieza clave en las  decisiones tomadas, dependiéndo de ella en primera  instancia cualquier acuerdo: allí se debatían todos los informes emanados de la Corte. Así  el 6 de diciembre de 1769 se hacen eco de la carta remitida por D. Lorenzo Mendoza y Gatica, canónigo de la Catedral de Jaén, informando sobre la resolución del Consejo extraordinario de 2 de octubre para que se destinen a las Iglesias de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena las alhajas y ornamentos sagrados de los Jesuitas de Úbeda,  y se discute el plan enviado por la junta Provincial sobre la celebración de subastas, recogiendo en reuniones posteriores la normativa que llega desde Madrid en temas que terminarán afectando al proceso de tasación y venta de bienes en Ubeda  ( cuando se recomienda, por ejemplo, que se dé preferencia a las posturas relativas "al todo del valor de las fincas", y que se eviten las particiones)[xviii].Pero sobre todo tuvo a su cargo el complicado proceso de tasar y medir las fincas de los regulares expulsos reiteradas veces, en una lenta tarea que, aún habiendo comenzado antes de su constitución (tasan por primera vez en mayo del 1768), les ocupó muchas horas de trabajo.

Los primeros alamines  que valoran las fincas de los Jesuitas son Francisco Álvarez y Francisco de la Torre. Declaran en la tasación inicial 2020 cepas y 206 plazas en la viña del Campillo "que linda por poniente con un carril que va a laVilla de Sabiote..",( con valor de 2 rs, por cepa para venta , y 3 mrvs/año para renta), y un olivar pequeño ( unas 70 matas), próximo a este carril de ruedas y a otro de herradura que confluyen en Sabiote[xix] Respecto al caserio de Santa Quiteria dicen que predomina la plantación de olivos (hay alguna tierra de cereales) "dentro y fuera de la cerca" y realizan una inicial tasación bastante completa. Así las casas "con todas sus oficinas" se valoran en 13.604 rs., el molino de aceite agregado a ellas 11.668, y un estanque y minado "para el agua del molino y riego de olivos de dicha casería" valen 3.750 rs. Pertenece a la misma heredad de Santa Quiteria un cortijo secundario llamado de San Juan, con estanque y minado propio, que se tasa en 9.993 rs. Las fincas de olivos de la caseria situadas fuera  y dentro de su cerca, fueron tasadas algo más tarde por Francisco Álvares y Tomás Fernández. Se distribuyen en pagos diversos ( Argamasilla, Valdeloquillos, Cerro de santa Quiteria, camino viejo de Sabiote....) y son plantas jóvenes y buenas (unas 500 de regadio), que se estiman en valores de renta anual hasta a 2rs/ mata, y hasta 60 rs/ mata para su venta las mejores. Con todo esto la veloración-renta anual que calculan los peritos para el mencionado caserio ( incluidos 1.500 rs. que rentúa el molino) llega a casi 10.000 rs/ año ( 9.912, para ser más exactos).[xx]

Nuevos tramites de tasación se suceden en 1769, ya bajo supervisión de la Junta Municipal. Los peritos nombrados al efecto declaran que en el caserio de santa Quiteria han contado 433 olivos y 131 plazas fuera del cercado ( son de inferior calidad que los más proximos al cortijo), ratifican los más de 3000 incluidos dentro de la cerca, y añaden el valor  de algunos álamos y encinas que circundan la heredad, valorados en 2.200 rs. para la venta. Por lo demás la retasación de casas y molino se hace al alza, añadiéndo 4.225 rs. a la tasación inicial, tendencia que también afecta a la viña del Campillo, con 2193 vides, a 3 rs/ vid para la venta. Apenas valoran en nada por contra otras piezas sueltas en el sitio del " Pedregal". Pero mucho más complicada resultará la tasación del cortijo y tierras de Arroturas: situados entre los términos de Úbeda y Villacarrillo fue preciso duplicar los procesos.

Aunque la mayor parte de esta heredad pertenecían al término de Villacarrillo, sus casas, molino y tres hazas, con unas 46 fanegas de capacidad,  quedaban en los límites de Úbeda.[xxi]La tasación en Villacarrillo se concluye el 31 de julio de 1769. Los peritos nombrados al efecto declaran ante D.Joaquín de Estremera, Abogado de los Reales Consejos y Alcalde Mayor de las cuatro Villas del Adelantado de Cazorla, estimando que el cortijo y tierras "de las Arroturas, que comunmente nombran el Teatino, cuia casa se halla situada entre los términos de la referida Villa y el de la expresada ciudad de Úbeda" comprende 16 piezas de tierra calma en el término de Villacarrillo, que medidas con la Real Cuerda de 500 estadales alcanzan 597 fanegas ( son hazas que oscilan entre 5 y 187 fanegas ), con valor estimativo para su venta de 176.655 rs., y renta anual de 7.096 rs.            Estas 16 hazas en Villacarrillo se localizan en pagos diversos: lindes con olivares de Irijuelas, en cañada "el hornillo", " arroyo Amador", " de S. José", sitio de "los Fiscales", en "la Doctora", cañada "el trueno", sitio de "Caiosa"..etc Le pertenece también una era de trillar propia.

Desde el 29 de marzo de 1770 comienzan a contar los 40 dias preceptivos para admitir ofertas. D. Alonso Gutierrez Contreras Fernández de Córdoba, alcalde de la Santa Hermandad de Úbeda representa como apoderado al primer postor, a que aludimos antes (D. José Joaquin Rodríguez Caballero). Ofrece por el cortijo de Arroturas  y caserio y tierras de Santa Quiteria 224.600 y 227.000 rs. respectivamente, con las siguentes condiciones:

_  Que se tasen y midan tierras y olivos nuevamente.

_  Que se garantice el derecho a usar las tierras de pastos de Villacarrillo para sus ganados "..pues de lo contrario, al estar lo más florido de las tierras en aquel término, se expondrá el labrador a contínuas denuncias.".

_ Que se respete el cercado de sus fincas"..pues sin eso no encontrará labrador, sino algunos palentrines que lo destuian.."

_ Que no se admitan pujas por separado para los bienes, sino, como él hace, al valor total.

_ Que pueda ceder el remate de la adjudicación a la persona que le parezca sin incurrir en responsabilidades.

Aunque parecen razonables sus propuestas, comienzan las consultas y deliberaciones de las Juntas de Temporalidades.Por un lado se discute y desestima una oferta relizada por la viuda María Valero, de Úbeda, para el pequeño olivar del Campillo. Por otro  los peritos advierten que se ha hecho nueva tasación  y que debe subir el precio estimado en origen 7.000 rs. Además las autoridades consideran que para admitir la primera oferta el comprador debe hacerla extensiva a la viña y olivos del Campillo, condiciones que D. Joaquín Rodrígues Caballero está dispuesto a aceptar.

Cuando todas estas dificultades se solventan surgen nuevos problemas: D. Sebastián Barrionuevo y Valdivia, vecino de Villacarrillo, recurre al Consejo por estimar que no se ha tenido en cuenta una oferta que hizo  para comprar el cortijo y tierras de Arroturas,  en la que elevaba el precio hasta 9.000 rs. si se le aplazaba el pago de 191.000 por algún tiempo, hasta tanto lograse liquidez de un censo redimible.Al parecer la nueva oferta tuvo el visto bueno de la Junta municipal, pero fue rechazada por la provincial, naciendo entre ellas un conflicto de competencias. Pero además la nueva oferta puso en peligro las negociaciones, muy avanzadas ya, con el primer comprador.

Porque D. José Joaquín Rodriguez renuncia a pujar de nuevo, argumentando que habían sido aceptadas ya sus primeras condiciones y que la nueva oferta  las incumplía: se parcelaba la haciénda; no se pagaba al contado...Tampoco fue legal la ampliación del plazo para admitir pujas. Por ello considera que se está dañando a los intereses de la Corona ( sería dificil, según él, vender aisladamente el Caserio de santa Quiteria..) y los suyos propios ( tenía el dinero en efectivo para la compra paralizado desde agosto). Solo la mediación del Real Consejo, tras escribir a Campomanes, desbloquea las negociaciones. Un dictamen del Consejo de 29 de mayo de 1771 dio la razón al primer postor. Reunidas al fin  ambas partes en la Plaza de Toledo "que es la de público comercio..", el pregonero remata la adjudicación en 225.248 rs. por el cortijo y tierras de Arroturas, 234.133, por el caserio de Santa Quiteria, y 3.289 rs.  y 17 mrvs.por la viña del Campillo. Eran pues 472.670 rs y 17 mrvs., en moneda de oro, lo que tuvo que pagar el comprador, efectuado depósito el 5 de julio de este año.

Las dificultades que surgen posteriormente no cambiaron en esencia lo estipulado. Así cuando el 27 de agosto se presenta un testimonio sobre la oferta que hizo D. Pedro Fernández del Castillo, vecino de Cadíz, dispuesto a pujar por Santa Quiteria con alguna mejora, el recurso se desestima desde la Corte.Del mismo modo son órdenes regias las que acaban con la resistencia del Concejo de Villacarrillo, que no quiere ceder sus pastos al comprador y considera un agravio comparativo que se le permita mantener cercados los del cortijo: sin duda había prisa en rematar la venta. También parece que D. José Joaquín Rodríguez tenía buenos valedores, aunque él agradece las facilidades que llegan desde arriba admitiendo subir el precio final en 3.116 rs. y 26 mrvs, porque algunos alivos de Santa Quiteria no se habían contado antes.

3.- EL FINAL DEL PROCESO : )A MODO DE CONCLUSIONES?

Una última y minuciosa            retasación se plasmará en el informe final del proceso.Pueder resultar la mejor síntesis de nuestro trabajo y el reflejo de las circunstancias concretas que acompañaron el cambio  de titularidad de unos bienes que los Jesuitas habían ido reuniendo durante sus casi dos siglos de vida y trabajo en Úbeda. Informaré de lo que allí se dijo. A cada uno corresponde después meditar sobre lo sucedido:

_ Que se adjudique al comprador la casa-cortijo y tierras de las Arroturas "..con sus heras, corrales, tinadas...", que comprende 649 cuerdas y 10 celemines de tierra calma, divididas en 20 piezas, de las que sólo tres quedan dentro del término de Úbeda, por la cantidad final de 225.247 rs. y 23 mrvs.

_ Que se adjudique la casería y heredad de Santa Quiteria, en Úbeda, con sus cercas, molinos, álamos , encinas y todas las fincas propias,(incluida una en el Campillo) plantadas de olivos, por valor de 234.133 rs.

_ Que se adjudique una viña de 1922 vides y 301 plazas en el Campillo por valor de 3.289 rs. y 17 mrvs.

_Que al coste estipulado antes se le aumenten 5.937 rs. y 8 mrvs., por la nueva tasación de los bienes, pero que se rebajen al comprador 5.851 rs. para que reconozca a su costa las misas, memorias, censos y otras cargas que tenían impuestas[xxii]

_ Que se desestimen todas las ofertas presentadas con posterioridad a la del primer postor, adjudicándose a éste los bienes y aceptadas las condiciones que impuso.

_ Que a la muerte de D. José Joaquín Rodríguez Caballero pasen los bienes a perpetuidad, en las mismas condiciones, a D. Benito Rodríguez Caballero, notario del Santo Oficio de la Inquisición de Córdoba, clérigo "..hermano entero y subcesor del dicho.."

_ Que deducidos gastos, pagados a medias entre ambas partes, y ajustado costo final, el comprador entregue a las arcas reales la cantidad de 468.463 rs., para recibir títulos de propiedad de sus nuevas haciendas y gozar a perpetuidad de ellas.

El 24 de diciembre de 1774, pasados más de seís años de la extinción de la Compañía de Jesús, D. Francisco  Gómez Chinchilla, representante de la Junta municipal de Úbeda, en nombre del Rey,  D. Alonso Gutierrez Contreras, apoderado del comprador, y el hermano y heredero de éste ( ya difunto), el clerigo cordobés D. Benito Rodríguez, firmaban las escrituras. El sueño de poder de los Jesuitas de Úbeda había terminado.



 Puede consultarse en relación al tema:BERNARDOS SANZ,J.U.:" Madrid y la libertad del comercio de granos", PINTO CRESPO,V.:"Una reforma desde arriba: Iglesia y reli­giosidad", IZQUIERDO MARTÍN , LÓPEZ GARCÍA, Y OTROS: " La reforma de regulares durante el reinado de carlos III. Una valoración a través del ejemplo madrileño", y HERNÁNDEZ SÁNCHEZ, F.:"La corte envidiable (delincuencia y represión en el Madrid de Carlos III)", en EQUIPO MADRID: Carlos III. Madrid y la Ilustración,  Madri, 1988, pp.103-24, 158-88, 199-221 y 331-52. También en :EGIDO LÓPEZ, T.:   "Oposición radical a Carlos III y expulsión de los Jesui­tas", Boletín de la académia de Historia, 174,1977, pp. 492-541. DOMINGUEZ

ORTÍZ. A.: Carlos III y la España de la Ilustración,Ma­drid, 1989, pp.141-86, y Sociedad y Estado en el siglo XVIII español , Barcelona, 1989, pp. 33 y ss., y  

" Andalucía en el  siglo XVIII", en Historia de Andalucía dirigida por antonio Domínguez Ortíz, Ed. Planeta, Barce­lona, 1982, Vol. V, pp.49- 79

 

P.R. DE CAMPOMANES: Dictamen fiscal de la expulsión de los Jesuitas de España (1766), Edición, introducción y notas de Jorge Cejudo y Tófanes Egido. Madrid, 1977, pp.5-40. También EGIDO LÓPEZ, T.: "La religiosidad de los Ilustra­dos", en Historia de España Menendez Pidal, dirigida por José María Jover Zamora, T.XXXI, vol.I, pp.487- 535.

 

P.R. DE CAMPOMANES: Dictamen fiscal..., op.cit.( n1597)

 

 Los Jesuitas habían sido expulsados ya de Portugal (1759) y de Francia (1764). Campomanes usó este argumento en su favor, y atribuyó responsabilidades a los Jesuitas  en revoluciones graves de épocas anteriores (1640, por ejem­plo), Ibid. ( números 112 y 138, y 230-31)

 

 Ibid.,(n1. 61), y estudio introductorio de Jorge Cejudo y Teófanes Egido, op. cit.,pp.13-15

 

RODRIGUEZ CASADO, V..La política y los políticos en el reinado de Carlos III, Madrid, 1962, pp.36-38, y DOMÍNGUEZ ORTÍZ, A.: Carlos III..., op. cit., pp. 103-105 y 170-175. La pérdida de poder en el confesonario regio, tras la cai­da del P. Rávago, cercenó en gran medida la capacidad de los Jesuitas para colocar en las mejores esferas del poder a sus colegiales. Hoy se analiza su expulsión como fruto de una lucha por el poder, resultando la Compañía la gran sacrificada, en lugar de la aristocracia. Puede verse el respecto el Estudio introductorio al Dictamen Fiscal, Op.­Cit.,pp.28 y 37-39. Para los detractores, especialmente Campomanes,acusarles de fomentar los vicios del pueblo era un recurso más facil que reconocer el recelo que suscitaba su influencia en el campo de la educación o el resenti­miento personal, culpándoles del fracaso en los planes desamortizadores. AGUILAR PIÑAR,F.:

"La pilítica docente", en Historia de España Menendez Pi­dal..., Op.Cit., pp.439-384.

 

 P.R. DE CAMPOMANES:Dictamen Fiscal.., Op.Cit. Alude ex­plicitamente al tema de la acumulación de riquezas en los números 265-308. En los puntos siguentes ( hasta el n1. 520) abunda el fiscal en sus críticas al poder que tienen los Jesuitas, y a las ilimitadas riquezas que atesoran en America. Vease al respecto el estudio introductorio citado de Joege Cejudo y Teófanes Egido, pp.23-25, y DOMINGUEZ ORTÍZ, A.:"Aspectos sociales de la vida eclesiástica en los ss. XVII-XVIII", en Historia de la Iglesia, Madrid, 1979, vol.IV,pp.45-64.

 

Alude a la llegada de los Jesuitas a Úbeda el historiador local del siglo pasado D. Miguel RUÍZ PRIETO:Historia de Úbeda, 1906, Ed. Pablo de Olavide, úbeda, 1982, pp.394-98. Sin duda influyó también en  la decisión del padre provin­cial la proximidad del ya fundado colegio jesuítico de Baeza. Vease: FRANCISCO DE BILCHES:  Santos y Santuarios del obispado de Jaén y de Baeza, Madrid, 1653.

 

 Habla sobre este colegio de Niños de la Doctrina el padre Francisco de Bilches en su citada obra (cap. XVII,, p.229). Afirma que el venerable padre diego de guzman (na­cido en Bailén, en 1523) "pasó a Ubeda, visitó el colegio de Niños de la Doctrina que él fundó en aquella ciudad aun antes de entrar en la Compañía "

 

 RUÍZ PRIETO, M.: Op.Cit.,p.395. Era muy intensa la acti­vidad fundacional de los Jesuitas a mediados del S. XVI. Puede verse al respecto:QUESADA MARTINEZ,M.:" los Jesuitas en Guadix y su comarca. De la primeras misiones a la fun­dación del colegio", en actas primer coloquio de historia de Guadix, 1989, pp.157-62.

 

Archivo Histórico Municipal de Úbeda (A.H.M.U.), sección Judicial, Jesuitas, Leg 87/ 1 y 87/ 2. Se conserva en esta sección documentación muy valiosa sobre pleitos y conce­siones en favor de los Jesuitas, como la que les permite abrir la muralla para realizar obras en sus dependencias:­Leg 87/11.

 

RUÍZ PRIETO, M.: op. cit., pp.396-98

 

 En las actas de cabildo del municipio quedan testimonios de las generosas donaciones que los Jesuitas recibían, permitiéndose incluso rechazar alguna cuando no se ajusta a sus criterios:"..porque aunque D. José Graciera por úl­tima disposición, y vajo la que murió, dexoó la cantidad de 80000 reales para que se empleasen en posesiones que usufructusen sus hermanas por los dias de su vida, y ter­minadas pasasen a los regulares de la Compañía de nombre Jesús, para que con sus productos establezcan escuelas de primeras letras, y por ciertas clausulas que contenía esta fundación, y que disonaron a los dichos regulares, no aceptaron esta fundación, y pasó el derecho a perpetuidad al convento de S. Juan de dios...". Resulta evidente que en Úbeda tenían los Jesuitas una privilegiada actividad docente. Su expulsión dañó mucho este ámbito de la cultu­ra. La propia ciudad lo reconoce en 1768, alegando graves deficiencias en la enseñanza. Piden al rey que dote nuevas escuelas, pues las rentas de los Jesuitas expulsos desti­nadas a tal fin ( 3.224 rs.) son insuficientes. Sin embar­go las autoridades son remisas a cumplir la orden de Cam­pomanes para que los locales del colegio de Jesuitas se aplique de nuevo a fines docentes; prefieren destinarlo a palacio episcopal, para facilitar "los arribos de su Ilma. a esta ciudad..", y con ello"..los alibios que los infeli­ces mendigos de este pueblo recibiran con la persistencia en esta ciudad de su Ilma..". Ninguna de las dos opciones se puso en práctica, pero resulta claro que en la Ubeda de la Ilustración había aún más hambre de pan que de letras. A.H.M.U., actas capitulares, 13 septiembre y 16 octubre de 1768.

 

Faltan en Ubeda actas capitulares entre 1761-68. Unos fo­lios sueltos, que debieron pertenecer al libro original, recogen noticias del verano de 1766. Se alude a cierto malestar en la ciudad, dando las gracias al Síndico perso­nero del común "por la actividad y celo con que ha llevado su empleo en año tan  calamitoso y lleno de riesgos.." )Pudo haber algún conato de revuelta popular?. Esta misma fuente informa sobre el descenso de precios del trigo (24 rs/ fanega) en el mes de julio, vendiendose "..la carrera de pan de cuatro libras a 10 cuartos...".También se habla de los Jesuitas en tono de puro protocolo. Nadie podía sospechar que sería su útima fiesta :".. por el alcalde maior se dió cuenta a la ciudad de como el Ilmo. y Rdo. padre Rector del colegio de la Compañía de Jesús de esta ciudad le havía dado recado a su señoría que el último dia del corriente se celebra en su Colegio a S. Ignacio de loyola...". Para estas fechas de los 30-40 miembros de la comunidad que habia previsto dotar con su generosa dona­ción de fin del XVI el obispo D. Francisco Sarmiento sólo quedan  cuatro sacerdotes y otros tantos cuadjutores. Vea­se: Ubeda en 1752, según las Respuestas Generales del Ca­trastro de Ensenada, Estudio introductorio de adela Tarifa Fernández, E. Tabapress, Madrid, 1994, pp, 50-51,119.

 

 A.H.M.U., Autos para  tasación y venta de la Temporalida­des de los Jesuitas de Úbeda. Sección Judicial ( en proce­so de catalogación), s.f.

 

 P.R. DE CAMPOMANES, : Dictamen fiscal.... Op.Cit., pp.97-100. En su alegato afirma el fiscal que la exención de diezmos concedida  por Paulo III a los Jesuitas fue muy perjudicial "porque de este modo podían adelantar más que otros en la adquisición de bienes temporales..", conside­rando además que ellos habían interpretado el privilegio a su antojo, aplicándolo a ámbitos no lícitos. considera igualmente que el papa Gregorio XIII fue responsable de sus "exorbitantes privilegios", que se hicieron extremada­mente ricos a finales del reinado de Felipe II. Dice al respecto Campomanes: "o nuestras leyes son injustas, lo que no parece sea capaz de pronunciarse, a son intolera­bles a las reglas del gobierno de los Jesuitas". También se refiere a su gran poder manipulador de la Orden en el propio consejo, anotando que se denunción ya esto en 1602 por el procurador general del clero.."que era el licencia­do Salazar, canónigo de Jaén.." ( números 281, 286, 288, 292 y 295 ).

 

La primera subasta de los bienes confiscados tuvo lugar en la plaza de Toledo (Plaza de Arriba, hoy de Andalucía, en 5 de julio de 1771. Tras la fórmula habitual ("...que buén, que buén provecho le haga al postor que se lo lle­ve..."), el comprador debía depositar el importe en moneda de oro ante el depositario de Temporalidades, D.Sebastián Díaz, quien lo ponía en la Tesorería de Rentas provincia­les. Sobre el estado general de la cidad de Úbeda a media­dos del XVIII puede verse:  Úbeda en 1752, según las Res­puestas Generales del Catrastro de Ensenada, Estudio in­troductorio de Adela Tarifa Fernández, Ed Tabapress, Ma­drid, 1994.

 

 Sobre distribución de ornamentos litúrgicos a las  nuevas Iglesias de Sierra Morena pude consultarse: PALACIOS AL­CALDE,M.: "Mobiliario liturgico distribuido a las Iglesias de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena", Actas II Con­greso Carlos III y las Nuevas Poblaciones de Sierra More­na, Córdoba, 1988, vol. III, pp. 189- 214. Las ordenes de la Corte sobre estos temas no suscitaron mayores contro­versias. Sí se discutió empero el tema de la posible par­celación de fincas para la venta, si se mejoraban las ofertas. El documento de Úbeda recoge ciertas dificultades surgidas al respecto en Baeza, donde Antonio Joaquín Cua­dros ofreció más dinero por la heredad de "la Laguna" si la compraba aislada, propuesta que fue denegada desde Ma­drid. También conocemos por esta misma fuente de informa­ción que el proceso de impresión de planos y cartas para la venta lo hizo un maestro impresor de Jaén ((Tomás Copa­do), quien reclama una deuda de 360 rs y 30 mrvs. por su trabajo( En Ubeda había decaido mucho la artesania en los ss. XVII-XVIII).

 

 Resulta aún hoy reconocible el lugar descrito en el pro­ceso en el llamado "camino viejo de Sabiote". Quedan ya pocas viñas, alguna tierra calma y más olivar.

 

Basta con recorrer hoy los mencionados cortijos para veri­ficar la riqueza en aguas subterraneas de la zona: todavía se conserva en Santa Quiteria el estanque y los minados de que habla el documento, y pervive la plantación de olivos. Sobre la expansión del olivar en Úbeda y la evolución de sus precios puede verse :TARIFA FERNÁNDEZ, A:Pobreza y asistencia social en la España Moderna: la Cofradía de San José y Niños Expósitos de Úbeda (siglos XVII- XVIII),  I.E.G.,Jaén, 1994, pp. 100 - 106, y notas 46-47.

 

 Las piezas de tierra en Úbeda eran de tierra calma. Una tenía cabida de 15 fanegas y 9 celemines, en límite por levante con el propio cortijo "y la mojonera que divide este término y el de la Villa de Villacarrillo.."; otra pieza tenía 21 fanegas y 1 celemín. La tercera 10 fanegas y un celemín. Se cultivaban generalmente con sistema de rotación trienal, y se valoran para venta a 400 rs./fanega. ( 16 rs/ fanega para renta anual).

 

 El comprador tuvo que reconocer, por ejemplo, un censo perpetuo de 13 rs./ año a favor del prior y Clérigos de Santo Domingo ( lo impusieron los Jesuitas sobre 100 oli­vos que adquirieron en Santa Quiteria),y numerosas fiestas y sermones ( por valor de entre 60 y 8 rs/año) en la Cir­cuncisión del Señor, La Natividad, la Encarnación , y a San Francisco Javier...,

todas pagadas a la Iglesia Mayor Colegial por acuerdo del Real Consejo y el Obispado (los Jasuitas no tenían estos puntos claramente prefijados en sus escrituras y contra­tos).

 

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