LA PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DE LA CABEZA DE HUESA:

UN EJEMPLO DE INSTITUCIÓN PARROQUIAL EN JAÉN EN LA ÉPOCA DE LA ILUSTRACIÓN

 

 

Francisco Javier Asturiano Molina-Niñirola

 

Luis Cordón Cortés

 

 

 

 

En este trabajo pretendemos estudiar brevemente la Parroquia de Nuestra Señora de la Cabeza de Huesa, como un ejemplo de institución parroquial a finales del siglo XVIII en el ámbito rural andaluz, tal como sucedió con otras parroquias jiennenses fundadas en la época de la Ilustración.

 

Huesa es una localidad que se encuentra al sureste de la provincia de Jaén, y al suroeste del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas, en la margen derecha del valle del Guadiana Menor y en la depresión más oriental de la Cordillera Subbética.

 

El municipio está determinado por su situación geográfica, con una orografía montañosa al norte y noreste en la que, entre pinares, se intercalan parcelas de olivos en las partes más bajas; mientras el resto del territorio es de orografía más suave e inclinada hacia el río Guadiana Menor, de tierras más pobres ocupadas por pastos, matorral, tomillar y espartizal.

 

En este contexto se enmarca el pueblo de Huesa, a 83 km. de la capital provincial, tradicionalmente alejado del área de influencia de la ciudad de Jaén y de otros grandes municipios de la provincia, en un contexto eminentemente rural, lo que ha sido determinante  en toda su historia.

 

Como otros pueblos que durante la Edad Media fueron territorio fronterizo en las luchas entre cristianos y musulmanes, la localidad que estudiamos debió tener una pequeña iglesia gótica, levantada con carácter de urgencia hasta mediados del siglo XV, que no resistió el paso de muchos siglos.

 

Tras la expulsión musulmana y el fin de la Reconquista, en Huesa y en todo el territorio circundante se inició a finales del siglo XV un proceso de estabilización y repoblación que pondría las bases para su afianzamiento institucional y su expansión posterior.

 

 El siglo XVI fue una etapa de prosperidad económica para el pueblo y toda la zona próxima; pero, al igual que sucedió en el resto de la provincia de Jaén, este período expansivo se vio truncado en el siglo siguiente por la grave crisis general del momento, fundamentalmente debida a la carestía y las epidemias, junto a la onerosa política real (impuestos, levas…).

 

 

 

 

 

 

En el siglo XVIII se inició el período de recuperación de la población. Ya a comienzos de este siglo se empezó a construir en Huesa una ermita dedicada a la Virgen María, bajo la advocación de la Cabeza. Esta ermita atendía las necesidades religiosas de un grupo reducido de familias que vivían de la agricultura y de la ganadería, actividades tradicionales de este pequeño pueblo, muy  ligado jurídica y eclesialmente a Quesada.

 

Huesa formaba parte del Arciprestazgo de Cazorla, el cual a su vez  formaba parte del señorío arzobispal de Toledo (Adelantamiento de Cazorla). Con la Ilustración todo el Arciprestazgo experimentó una gran transformación demográfica y urbanística, y muchos núcleos rurales se constituyeron en Parroquias, como es el caso que nos ocupa.

 

De este modo, y consecuentemente con el crecimiento y desarrollo del pueblo, el Arzobispo de Toledo D. Francisco Antonio de Lorenzana y Buitrón decide en el año 1778 constituir la Parroquia de Huesa.

 

 Lorenzana, Arzobispo de Toledo de 1772 a 1800, fue como es bien sabido un personaje de enorme importancia: nombrado cardenal en 1789 y posteriormente Inquisidor General en 1794, en sus veintiocho años de pontificado en Toledo la Ilustración encontró en él un genuino representante de sus objetivos. Entre las muchas actividades y reformas de todo tipo que realizó, mencionaremos que en relación con el tema que nos ocupa este Arzobispo dio un gran impulso al Arciprestazgo de Cazorla, instituyendo varias parroquias: Hinojares y Huesa (1778), Chilluevar y El Molar (1781), y El Tarahal (1798).

 

Según el Decreto de Lorenzana de 1778, la ermita de Huesa se convierte pues en Parroquia, hecho de singular importancia para el pueblo; esto nos da a entender que Huesa en estas fechas era algo más que una simple aldea, por el aumento de su población y el desarrollo económico que había experimentado la localidad.

 

El año siguiente a la constitución en Parroquia se creó una Hermandad, denominada del Santísimo Sacramento (hecho muy común en esta época), dedicada al culto eucarístico  y  a las demás necesidades de la parroquia. Esta Hermandad de 1779 se dedicaba también a realizar obras de caridad entre los más pobres y necesitados, desempeñando una labor social y caritativa bastante importante en el pueblo.    

 

Como consecuencia del avance económico y demográfico que hemos mencionado, Huesa también sufrió una transformación urbanística y arquitectónica de cierta importancia desde mediados del siglo XVIII, y cuyo exponente máximo fue la construcción de la nueva Iglesia tras la institución en Parroquia por Lorenzana.

 

Así, será precisamente en este momento que estudiamos, con la Ilustración, cuando se construya el nuevo edificio parroquial, símbolo de la recuperación y del desarrollo de una población  en crecimiento.

 

La actual Iglesia conserva el perfil de la arquitectura religiosa del siglo XVIII, aunque ha tenido que ser restaurada en distintas épocas. Arquitectónicamente su elemento más característico es la torre, de base cuadrada, que culmina en un cuerpo de campanas diferenciado por una moldura, con cuatro huecos rectangulares que cubren arcos de medio punto, cubierta con tejas a cuatro aguas. Esta torre es punto de referencia visual para toda la población, ya que destaca sobre todas las demás construcciones de la localidad; y es el único vestigio que se ha conservado original del siglo XVIII, como consta en el Archivo Parroquial.

 

 

 

 

En cuanto a las obras artísticas conservadas en la Parroquia de Nuestra Señora de la Cabeza de Huesa, merecen destacarse las siguientes esculturas dentro del período que estudiamos:

 

-          Nuestra Señora de la Cabeza. Es la titular de la parroquia desde su creación. Es una imagen de candelero (de vestir), anónima del S. XVIII. Su fiesta se celebra el día 26 de Abril.

 

-          Jesús Nazareno. Es una talla de madera policromada, de vestir, anónima. Su procedencia es el Convento de las Agustinas de Cazorla. En un principio los ojos del Nazareno eran de madera policromada, tan común en el siglo XVII, por lo que la imagen se podría remontar hasta ese siglo, aunque se ignora la fecha exacta. Los actuales ojos de cristal fueron colocados por el escultor Luis Gómez en 1773, como consta en el pergamino encontrado en uno de los ojos de la escultura con motivo de su restauración en 1996:

 

"Se le pusieron ojos a este Sr. el año de 1773, día 26 de Julio a Debozion de Dª. Geronima Salbadora, siendo; abadesa Dª. chatalina de los rios ) Luis Gomez".

 

Tras la Desamortización de Mendizábal de 1836 las imágenes de este convento de Cazorla se distribuyeron por distintas parroquias, y ésta que nos ocupa fue trasladada a Huesa.

 

 

-         Nuestra Señora del Rosario. Es una talla de madera policromada, de estilo barroco. Según consta en el Archivo Parroquial se trata de una obra anónima del S. XVIII. Esta imagen estaba unida a la Cofradía del Santísimo Sacramento (Nuestra Señora del Rosario - Santísimo Sacramento y Ánimas), al igual que sucedía en muchas de las parroquias de estos momentos, según aparece en los Estatutos de la Hermandad del Santísimo Sacramento que también se conservan en el Archivo Parroquial de Huesa. La misión de esta Hermandad parroquial consistía en preparar las fiestas patronales y también todos los cultos de Semana Santa.

 

-         San Silvestre. Se trata de una talla policromada anónima del siglo XVIII. Su fiesta se celebra el día 31 de Diciembre, y es de gran tradición popular. Merece ser destacado que los trajes que se utilizan en la Fiesta de San Silvestre (Los Cargos) son del siglo XVIII, con un gran parecido a los de Quesada.

 

 

 

 

 

 

A modo de conclusión, debemos destacar la importancia e influencia que tuvo también la Ilustración (gracias a la labor de algunos ilustrados de la época, como el Cardenal Lorenzana en nuestro caso por ejemplo) en el desarrollo y mejora de algunos pueblos del ámbito rural, como era Huesa, tan alejados de los principales núcleos urbanos y de los centros intelectuales de la provincia de Jaén y del resto de Andalucía.

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                  BIBLIOGRAFÍA

 

 

 

-          Documentos del Archivo Parroquial de Nuestra Señora de la Cabeza de Huesa (pertenecientes al siglo XVIII en su mayor parte).

 

 

-          AA.VV.: Los Primados de Toledo. Diputación Provincial de Toledo. Toledo, 1993.

 

 

-          AA.VV.: Jaén, ciudades y pueblos. Ed. Diario Jaén. Jaén, 1998. Págs. 1241-1260.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

AUTORES:                           

 

 

Francisco Javier Asturiano Molina-Niñirola

 

Luis Cordón Cortés

 

 

CORREOS ELECTRÓNICOS:

 

javiastu@hotmail.com

 

padrecordon@yahoo.es

 

 

 

 

 

 

RESUMEN:

 

En esta comunicación se pretende estudiar brevemente el nacimiento de la Parroquia de Nuestra Señora de la Cabeza de Huesa, como una muestra de institución parroquial  en la época de la Ilustración en el ámbito rural andaluz.

 

Tras una pequeña introducción para contextualizar geográficamente el pueblo objeto de estudio y sus características, se hace un breve recorrido histórico para centrarnos en la segunda mitad del siglo XVIII, cuando en  las tierras del Arciprestazgo de Cazorla se van a producir importantes avances y novedades con la figura del Arzobispo de Toledo D. Francisco Antonio de Lorenzana y Buitrón, que instituye varias parroquias a finales de siglo, entre ellas la Parroquia de Huesa.

 

A continuación se hace mención al desarrollo demográfico y urbanístico experimentado por  la localidad en esos momentos,  tomando como exponente la construcción de la Iglesia de Huesa.

 

También se mencionan las principales obras escultóricas del período estudiado que se conservan en la Parroquia de Huesa, y se destaca la importancia que tuvo la difusión de la Ilustración incluso en lugares tan alejados de los principales centros  culturales como es el caso estudiado.